Luego de lo dicho por Wang Da Bao, el superior explota y se abalanza contra él, quien lo esquiva sin dificultad, lo que hace que los demás secuaces le rodeen, pero en vez de acobardarse, Da Bao lo que hace es sonreír, una sonrisa digna de cualquier villano o chico problemático.
—Vamos, quiero ver de lo que son capaces nuestros queridos superiores. — dice Wang Da Bao a modo de burla, lo que provoca que todos les ataquen.
Luego de varios minutos entre golpes y golpes, Wang Da Bao ganado, la policía llegó y nos llevaron a los ocho a la estación policial.
—Si ese es el futuro de nuestro país, no quiero seguir viviendo por más tiempo. —se queja un policía que, según su apariencia, podría retirarse en cualquier momento por vejez.
—¡¿Zhao Chen Ning está?! ¡Tiene una llamada del Director de la Policía Anti-Pandillas de la Ciudad A, Zhao Lang! —grita un policía joven, lo que hace que todos le miren, e inquieten preguntándose porqué recibía dicha llamada.
Tomo el teléfono y lo pongo en mi odio. —Si pap...
—¡¿A caso tienes una rata en el cerebro?! —me interrumpe mientras grita al teléfono.
Me llegan a la mente recuerdos del por qué Zhao Chen Ning había perdido el interés y se había distanciado de las artes marciales y su padre, era, para decirlo de la forma más suave posible, un hombre difícil de tratar.
—¡Escúchame atentamente pedazo de idiota, ya hablé con el encargado de la estación de policía donde te encuentras, no harán mucho lío de la pelea que armaron tú y tus amigos en ese negocio, y los dejarán ir sin muchas complicaciones, si esto se vuelve a repetir, no esperes que te saque del apuro, recuerda que aún me queda otra hija más!
—Entiendo, lo tendré presente. —digo seriamente y cuelgo la llamada antes de que empiece a decir más cosas, puesto que, aunque Zhao Chen Ning no lo odiaba, es incierto lo que yo pueda llegar a sentir por esa persona, siendo este el primer contacto que tengo con él.
Tras varias horas, salimos de la estación de policía justamente después de recibir una reprimenda por parte de uno de los policías, al parecer del encargado al que mi padre se refería. Cada quien se fue por su lado, no sin antes escuchar las típicas amenazas de Wang Da Bao contra los superiores.
—Hey, se me pasó dártela, toma. —Wang Da Bao me pasa mi billetera.
—Muchas gracias. —digo con voz baja.
La noche de camino al dormitorio es sumamente fría, y no puedo ver estrella alguna, ninguno de los tres menciona palabra sobre lo sucedido y con dicho silencio, me vienen pensamientos recordando todo lo sucedido “ah, ciertamente tengo que mejorar mi condición física”, pienso, odio esto, sentir que soy un inútil y que no sirvo para nada, me siento del asco con las heridas y no puedo, o, mejor dicho, no siento la necesidad de llorar, más si de venganza, ¿Será eso lo que los villanos sienten al llegar al punto de inflexión que cambia su perspectiva de vida?.
Con el pasar de los días, el ave herida de Huang Zhao Jiang y Meitán queriendo devorarla, me inscribo en un gimnasio y comienzo a practicar kickboxing durante las noches después de la universidad, y como de costumbre, continúo llevando a mi querida hija detrás de mi espalda.
En una de esas noches, observo como me sigue una chica desde el gimnasio hacia la universidad, por lo cual, decido hacerle frente, ya que nunca la había visto.
—¿Por qué me estas siguiendo? —la confronto hablándole con rudeza.
— E-es-esa g-ga-ta es mi-mi-a. —dice entre tartamudeos y con voz baja, lo que hace que a duras penas pueda entenderla.
—¿Cómo es tuya si se supone que la recogí en la calle?
—La ma-mamá ga-gata l-la est-estaba mo-moviendo d-de sitio, pe-pe-pero se ol-vi-vidó d-de ella. —lucha por formular las palabras.
—No puedo confiar simplemente en tus palabras y entregarte a mi hija.
—¿Hi-hija?
—Si, es por ello, que si la quieres de regreso, tienes que mostrarme la supuesta mamá gata y su camada, así y solo así creeré en tu palabra y te la devolveré sin problema alguno. —hablo de manera estricta.
—¡Cl-claro! Sig-sigueme po-por favor. —dice con el rostro ruborizado, que, incluso de noche, es muy notable.
En la obra nunca se habló sobre alguna dueña de la gata rescatada, aunque, si de que la habían puesto en adopción y fue adoptada por una pareja de ancianos, después de todo, seguro el escritor se encontró tedioso el hablar sobre los cuidados de las mascotas y eso, en especial, cuando se está desarrollando un romance juvenil, con altas y bajas en la relación.
Luego de caminar por alrededor de media hora, llegamos a una zona residencial de clase media, había muchas casas con patio, al pasar atreves de varias, llegamos a una de portón verde oscuro, al parecer era donde ella vivía. Ciertamente se escuchaban los maullidos de gatitos al momento de abrir el portón.
—Acá. —señala, era una casita para perros color marrón y adentro se encontraban los gatitos, la mamá gata, quien estaba algo lejos, al parecer decidió volver por los repentinos maullidos de sus gatitos.
—Bueno, tal parece que tienes razón. —digo de forma desanimada.
—¿E-Entonces la d-devol-ve devolve-ras?
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Editado: 29.03.2026