Cuando el Actor Transmigra al Libreto

Capítulo 6

Él asiente con la cabeza, y luego de buscar unas bufandas en la habitación, nos dirigimos al gimnasio en el cual entreno.

—Bienvenido, a mi remanso de paz. —le digo al llegar a la entrada.

—¿Un gimnasio? —cuestiona.

—¡Un gimnasio! —afirmo sonriendo estúpidamente.

—Con razón pudiste aguantar tanto en la pelea con Da Bao. —pone la mano sobre su boca tratando de ocultar su risa.

—¿Acaso te estás riendo? —digo simulando estar molesto.

—¡No! ¿Cómo crees? —voltea el rostro rápidamente mientras continua con sus risas disimuladas.

Esa mañana Li Man practicó torpemente con el saco de boxeo, mientras yo entrenaba con A Ke, un chico que conocí tan pronto comencé a practicar varios meses atrás, Kickboxing.

Ya en la tarde y luego de separarme de Li Man, mientras caminaba cerca de la biblioteca, me encuentro con Lao Shang Shang, quien al correr a toda prisa, choca contra mi, lo que hace que se tropiece, por lo que rápidamente la sostengo de la cintura antes de terminar de caerse.

—¿Estás bien Lao Shang Shang? — pregunto preocupado al notar su prisa.

—¡Zh- Zhao Chen Ning, t-tu rostro! —se alarma tan pronto me ve, poniendo su mano sobre mi mejilla sin dudar por un segundo.

Luego de estabilizarla, la suelto y doy un paso atrás, manteniendo mi distancia, puesto que al conocer un poco sobre su personalidad, lo menos que quiero es asustarla con algo más que mi rostro herido. —tuve una pelea con uno de mis compañeros. —sonrío.

—¿T-te duele mu-mucho? —pregunta angustiada.

—Pues claro, es normal que me duela después de recibir algún golpe.

—Es-pera u-un momento. —saca de su mochila un ungüento —pon es-esto en tu rostr-tro, sanarás r-rá-rápidamen-te.

Al entregármelo, noto como sus manos están al congelarse, me percato, además, de que tampoco lleva mucho abrigo, su rostro pálido, pero con las mejillas y nariz rojas por tanto frío, me hacen querer abrigarla de algún modo, puesto que de cierta manera, su personalidad es similar a la de Fei Fei cuando habla con otros chicos, por lo que sin dudarlo, me quito la bufanda azul que tenía puesta, y la envuelvo en su cuello. —No vayas a pensarlo mucho, solo parece que morirás congelada antes de entrar a la biblioteca. — ella inclina tímidamente el rostro —Ten —le paso además los guantes negros de invierno que tenía en uno de los bolsillos de mi abrigo.

—Gr-gracias. —su rostro se vuelve aún más rojo, ¿A caso será por el frío?

—Gracias a ti por el ungüento, le daré buen uso… por cierto, ¿Cómo ha estado mi preciada hija Meitán?

—Di-dia tras dia crec-ce felizm-mente. —dice de manera animada mientras me mira cálidamente.

—Me alegra oírlo, ¿Y tu hermana? Parece que no le agradé mucho la última vez que pasé por tu casa.

—¿He-hermana?

—Sí, me dijo que se llamaba Lao Ling Mei, ¿No es ella tu hermana?

—Sí, e-es mi med-dia herm-mana me-menor. —su mirada se torna decaída al decir esas palabras.

—¿Entonces? ¿Ella no te habló de mí o de cuando fui a llevar los juguetes y objetos de Meitán?

—N-no, t-tengo que i-irm-me o llegar-ré t-tarde al trab-bajo. —se vá de manera veloz sin siquiera escuchar mi despedida.

—¿Acaso habré dicho algo mal?—me pregunto.

Varios días después, Lao Shang Shan me escribió para ir a buscar la bufanda y guantes en la biblioteca, al entrar, observo como todo está en silencio, además de completamente vacío, salvo por ella, quien se encuentra en el mostrador.

—Pensé que solo venías a estudiar aquí, no sabía que también trabajabas en la biblioteca. —digo asombrado.

—Empleo d-de vac-caciones de in-v-vierno.

—Tu casa está un poco lejos de aquí, ¿Cómo haces cuando es la hora de cerrar? ¿tu padre te recoge? Ella niega con la cabeza. —¿Entonces quien? —pregunto.

—N-nadie.

—Esto es un verdadero problema, una chica no debería de caminar tan sola de noche, y menos ahora que casi no hay nadie cerca del campus, por las vacaciones de invierno. Te esperaré. —Me siento en una de las mesas frente al mostrador.

—¡¿Q-que?!

—A partir de ahora, luego de salir del gimnasio, te esperaré para acompañarte a tu casa, así como es un trabajo por las vacaciones, bien puedo acompañarte sin problema durante ese periodo, ¿Qué dices? —ella asiente con la cabeza, por lo que desde ese momento, comencé a acompañarla en las noches a su casa.

A modo de agradecimiento, cada que la acompañaba, siempre tenía algún postre que darme, pareciera sentirse en deuda, pues de eso nunca se olvidaba.

En una de esas noches, luego de asegurarme de que Lao Shang Shang entrase a su casa, veo a lo lejos como Lao Ling Mei llega con un chico al lado. El chico se veía entusiasmado hablando con ella, mientras que ella, dirigía su mirada a cualquier sitio donde no se encontrara él, parecía completamente desinteresada de todo lo que saliese de la boca de su boca.

—Ya estamos cerca de mi casa, adiós. —dice fríamente mientras apresura su paso, siendo detenida por él, al agarrarle la mano. —¿Qué pasa?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.