Cuando el amor perdona

Prólogo

Prólogo

Luciano

Desde que tenía memoria, Luciano nunca comprendió por qué no contaba con una madre en su vida; simplemente empezó a darse cuenta de que había sufrido un abandono a los diez años, cuando comenzó a compararse con sus compañeros de la escuela.

Su padre, Stefano, trabajaba arduamente y le brindaba lo mejor; al principio pensó que su madre había fallecido al dar a luz y que la exesposa de su padre no quería hacerse cargo de un bebé recién nacido. Con el paso de los años, dejó de prestarle atención a eso y fue creciendo de manera tranquila hasta que, al estudiar medicina, comenzó a incomodarle el simple hecho de que no sabía nada sobre su madre y que nunca la había conocido. Como todo estudiante, le fascinaba la genética y se preguntaba cómo sería ella. Se cuestionaba si era hermosa o no; no se parecía físicamente a su padre, ya que él era de piel morena y su exesposa también lo era. Luciano no podía ser hijo de ella, porque él era de piel clara y ojos verdes, muy diferente a la familia de su padre.

Con el tiempo, empezó a sospechar que podía ser adoptado y, a escondidas, se hizo una prueba de paternidad que confirmó que era su único hijo biológico, lo que aumentó su ansiedad cada día más.

Una vez escuchó a su padre hablar con uno de sus tíos, quien se lamentaba por lo que había hecho y por haber privado al chico de la oportunidad de crecer con una madre. Sin pensarlo, Luciano entró y lo confrontó de tal manera que su padre no supo cómo explicárselo. Decidió buscar la verdad en la exesposa de Stefano, lo cual resultó ser el mayor error de su vida, ya que solo encontró odio y rencor hacia él.

Luciano no era responsable de las infidelidades de su padre y de cómo ella despreciaba todo lo que tuviera que ver con él. Ella no soportaba cuidarlo y lo mejor que había hecho, según ella, era dejarlo.

En ese instante comprendió que su padre había cometido un error y decidió abandonar sus estudios de medicina, refugiándose en dos amigas que le demostraron su cariño y lo apoyaron cuando empezó a estudiar derecho. No era una carrera que le apasionara, pero empezó a idealizar que su madre no pudo tenerlo debido a que su padre, con su influencia, había hecho algo para separarlos.

Entonces fue aceptando su vida hasta que llegó el momento de casarse con Paulina. No fue un matrimonio lleno de amor, ni mucho menos; fue un contrato que firmaron y que se respetó tanto que, cuando se divorciaron, no les quedó nada, porque solo era un acuerdo en papel hasta que ella pudiera sentirse segura y solicitar el divorcio. Durante su matrimonio, Luciano estuvo con varias mujeres; Paulina lo sabía y lo apoyaba para que tuviera relaciones con ellas, porque entendía que lo de ellos no era amor, solo una simple amistad. Hasta que su matrimonio llegó a su fin y finalmente se sintió liberado, comenzando a salir con chicas y a disfrutar de la vida.

Con el paso de los años, se convirtió en un buen abogado y empezó a desarrollar un cariño por su profesión. Hasta que un abogado de renombre le ofreció trabajar en el bufete De Santis; era un sueño hecho realidad, sin saber lo que le esperaba.

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Helena

Toda su vida había estado centrada en el ámbito legal; tenía unos padres maravillosos y un gemelo que le complicaba la existencia desde la infancia. La vida había sido perfecta en todos los aspectos y nunca se había arrepentido de nada, hasta que experimentó su primer amor. Había sido una relación muy agotadora y con manipulación de su parte. Nunca se sintió lista para tener relaciones con él y finalmente decidió dejarlo.

En ese momento no sabía qué carrera seguir y sus padres la animaron a estudiar derecho, lo cual aceptó porque empezó a darse cuenta de que realmente le gustaba, y su hermano siempre se expresaba de una manera que le encantaba; le gustaba verlo emocionarse por todo. Por otro lado, Julián sabía que quería estudiar para complacer a su padre en todo y evitar conflictos con él; siempre había sentido admiración por él y ella solo deseaba seguir la tradición familiar.

Con el tiempo conoció a Emiliano, un hombre atractivo, y le agradaba cómo la trataba; no la agobiaba y respetaba su espacio, pero empezó a dudar cuando él no buscaba ninguna forma de tener contacto físico, solo un beso ocasional. Nunca fue atrevido ni intentó avanzar más; simplemente sentía que su relación era un poco infantil y, sinceramente, quería llegar virgen al matrimonio como le prometió a su madre.

Intentó poner a prueba a Emiliano para ver si cruzaba alguna línea con ella, pero nunca lo hizo y un día lo encontró con su secretaria en su departamento. Lo golpeó con fuerza y a ella la agarró del cabello para que entendiera que nadie se burlaba de ella. Él intentó defenderla, pero no pudo, así que Helena decidió terminar su relación con él.

No quería intentarlo con nadie más y pensó que se quedaría sola. Eso creyó hasta que lo conoció a él.




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