Cuando el Destino nos encontró

Capítulo 4: Sombras entre sonrisas

La noticia de la llegada de Valentina se había extendido por toda la empresa en menos de dos días. Algunos empleados la admiraban por su rapidez para aprender; otros sentían curiosidad por la atención que el propio Adrián Montenegro parecía prestarle.

Pero había una persona que no estaba dispuesta a darle la bienvenida.

Sofía Rivas.

Desde la ventana de su oficina observaba cada movimiento de Valentina. Había trabajado durante cinco años junto a Adrián y estaba convencida de que nadie debía ocupar el lugar que ella creía merecer.

—No dejaré que una desconocida arruine todo lo que he construido —murmuró.

Aquella mañana, Valentina llegó temprano como de costumbre. Revisó la agenda de Adrián, organizó documentos y respondió varios correos importantes antes de que él llegara.

Cuando Adrián entró en la oficina, encontró todo perfectamente preparado.

—Buenos días, señor Montenegro.

—Buenos días, Valentina.

Era la primera vez que pronunciaba su nombre con naturalidad.

—¿Algún cambio en la agenda?

—Sí. Reprogramé la reunión con los inversionistas para las diez. El representante principal tuvo un retraso en su vuelo y confirmó la nueva hora hace veinte minutos.

Adrián revisó su teléfono y comprobó que era cierto.

—¿Cómo lo supo antes que yo?

Valentina sonrió.

—Llamé para confirmar la reunión antes de enviar los documentos.

Adrián asintió con aprobación.

—Excelente iniciativa.

Aquellas dos palabras bastaron para alegrarle el día.

Horas después, Sofía apareció en el escritorio de Valentina con una carpeta gruesa.

—Necesito que prepares este informe antes de las tres de la tarde.

Valentina abrió la carpeta y quedó sorprendida.

Eran cientos de páginas.

—Haré lo posible.

—No. No quiero que hagas lo posible. Quiero que esté listo.

Sin esperar respuesta, Sofía se marchó.

Camila, que había presenciado la escena desde lejos, se acercó.

—Eso normalmente toma varios días.

Valentina respiró hondo.

—Entonces tendré que encontrar una forma de hacerlo hoy.

Durante las siguientes horas no se levantó de su escritorio. Clasificó documentos, revisó cifras y creó un resumen claro y ordenado.

Cuando el reloj marcó las tres de la tarde, el informe estaba terminado.

Sofía lo recibió con una sonrisa de satisfacción, convencida de que encontraría errores.

Pasó página tras página.

Su expresión comenzó a cambiar.

No había un solo fallo.

Todo estaba perfectamente organizado.

Apretó la carpeta con fuerza.

—Tuviste suerte.

Valentina respondió con serenidad.

—Prefiero pensar que fue esfuerzo.

Aquella respuesta hirió el orgullo de Sofía más de lo que Valentina imaginaba.

Al finalizar la jornada, Adrián pidió a Valentina que lo acompañara a la sala de juntas.

—Quiero mostrarle algo.

Sobre la mesa había varios proyectos importantes de la empresa.

—Estos son algunos de los contratos más grandes que manejamos. Necesito una persona de absoluta confianza para ayudarme a coordinarlos.

Valentina lo miró sorprendida.

—¿Confía tanto en mí después de tan poco tiempo?

Adrián guardó silencio unos segundos.

—La confianza no siempre depende del tiempo. A veces depende de las acciones.

Valentina sintió un leve calor en el rostro.

Nadie le había reconocido su esfuerzo de esa manera desde hacía mucho tiempo.

Cuando ambos salieron de la sala de juntas, Lucas los esperaba en el pasillo.

—¡Por fin conozco a la famosa Valentina! —dijo con una sonrisa amable.

Ella rió.

—Espero que no haya escuchado demasiadas historias sobre mí.

—Solo buenas. Adrián casi nunca felicita a alguien, así que eso ya dice mucho.

Adrián negó con la cabeza.

—No exageres.

Lucas extendió la mano.

—Soy Lucas Ferrer, abogado de la empresa… y el mejor amigo de este hombre serio.

Valentina estrechó su mano.

Desde ese instante nació una amistad sincera entre ellos, aunque ninguno imaginaba que, con el tiempo, esa amistad pondría a prueba muchos sentimientos.

Esa misma noche, mientras todos abandonaban el edificio, Sofía permaneció sola en su oficina.

Abrió un cajón y sacó una antigua fotografía.

En ella aparecía junto a Adrián, sonriendo durante un viaje que habían hecho años atrás.




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