Cuando el Hielo conoció a la Miel.

Prólogo.

Dicen que las historias empiezan con un encuentro, pero la nuestra comenzó mucho antes de que nuestras miradas se cruzaran.

Comenzó en silencios, en heridas que no sabíamos que llevábamos, en sueños que temíamos nombrar.

Cuatro vidas avanzando en direcciones distintas, sin imaginar que estaban destinadas a chocar en el mismo punto.

Yul-seong caminaba envuelto en su propio invierno, convencido de que sentir era un lujo que no podía permitirse. Su mundo era orden, distancia y control. Nada más.

Yin-ho viajaba hacia lo desconocido con el corazón lleno de esperanza, buscando un lugar donde por fin pudiera encajar, donde su calidez no fuera un estorbo.

Do-yoon, firme como un faro, seguía a su mejor amigo sin cuestionar el peso que cargaba, aunque empezaba a preguntarse si él también tenía derecho a buscar algo para sí mismo.

Jink, caos envuelto en risas, corría hacia la vida sin mirar atrás, sin saber que pronto encontraría a alguien capaz de detenerlo o de seguirle el ritmo.

Cuatro chicos.

Cuatro historias que nunca debieron mezclarse.

Cuatro voces que, sin saberlo, estaban a punto de narrar el mismo destino.

Todo comenzó con una habitación.
Una puerta que se abrió.
Un cruce de miradas que cambió el aire.
Un instante que lo transformó todo.




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