Cuando el Hielo conoció a la Miel.

CAPÍTULO 11. Lo que guardo bajo llave. (Seong).

La noche cayó rápido sobre el departamento 214.
Demasiado rápido.

Los demás estaban en sus habitaciones, cada uno haciendo lo suyo.
Yo estaba sentado en el borde de mi cama, con las luces apagadas, mirando la sombra de mis manos sobre el suelo.

No me gustaba sentirme así.
No me gustaba sentir, punto.

El malentendido con Yin en el vestíbulo seguía dándome vueltas en la cabeza.
No por el tutor.
No por lo que dijo Jink.
Sino por lo que sentí.

Esa punzada absurda.
Ese tirón en el pecho.
Esa molestia.

No era celos.
No podía serlo.
No debía serlo.

Yo no soy así.
Yo no me suelo acercar a la gente...

No puedo...

Respiré hondo, intentando calmar el temblor leve en mis dedos.
Odiaba ese temblor.
Odiaba que mi cuerpo reaccionara antes que mi mente.

Cerré los ojos.

Y, como siempre, la memoria vino sin permiso.

Una puerta cerrándose.
Una voz fría.
Un “no necesito que estés aquí”.
Un “eres demasiado”.
Un “no quiero que me toques”.

Y yo, pequeño, quieto, aprendiendo que acercarse era peligroso.
Que querer era un error.
Que mostrar afecto era una debilidad.

Abrí los ojos de golpe.

No.
No quería recordar eso.

No ahora.
No aquí.

Pero mi pecho seguía apretado.
Mi respiración seguía irregular.
Y mi mente seguía repitiendo la misma frase: No te acerques. No te acerques. No te acerques.

Golpearon la puerta.

Suave.
Con cuidado.

— Seong —dijo Dy desde el otro lado—. ¿Puedo pasar?

No respondí.
Pero él entró igual, como siempre hacía cuando sabía que yo no estaba bien.

Encendió la lámpara de mi escritorio.
La luz cálida llenó la habitación.

— Estás a oscuras otra vez —dijo, sin juzgar.

— Estoy bien —respondí.

Mentira.

Dy se sentó en la silla, girándola para quedar frente a mí.

— No lo estás.

Lo miré, molesto.

— No necesito que me analices.

— No te estoy analizando —dijo con calma—. Te estoy escuchando.

Guardé silencio.
No quería hablar.
No quería abrir nada.
No quería que nadie viera lo que había dentro.

Pero Dy… Dy siempre veía.

— Lo del vestíbulo te afectó —dijo.

No respondí.

— No por el tutor —continuó—. Sino por Yin.

Mi mandíbula se tensó.

— No es eso.

— Seong —dijo Dy, con esa voz que usaba cuando quería que dejara de mentir—. Te conozco desde hace años. Sé cuándo algo te toca más de lo que quieres admitir.

Me levanté, caminando hacia la ventana.
Necesitaba distancia.
Aire.

— No puedo… —dije, sin terminar la frase.

Dy esperó.
Siempre esperaba.

— No puedo acercarme a la gente —solté al fin—. No sé hacerlo. No… no funciona conmigo.

Dy no dijo nada.
No se movió.
Solo me dejó hablar.

— Cada vez que alguien se acerca… —tragué saliva— siento que algo malo va a pasar. Que voy a arruinarlo. Que voy a… repetir lo de antes.

Dy se levantó despacio y se acercó a mí, pero no demasiado.

— Seong —dijo—. Lo que te pasó no define lo que puedes sentir ahora.

— Sí lo hace —respondí, más duro de lo que quería—. Me enseñaron que el cariño es peligroso. Que si te acercas, te lastiman. Que si muestras algo, lo usan contra ti.

Dy respiró hondo.

— Yin no es esa persona.

Mi pecho se apretó.

— No lo sé —dije—. No lo conozco.

— Pero quieres conocerlo.

Me quedé quieto.
Muy quieto.

Dy sonrió apenas.

— No tienes que correr hacia él. Solo… no huyas.

Me apoyé en la ventana, sintiendo el frío del cristal.

— No sé si puedo.

— Puedes —dijo Dy—. Y si no puedes solo, estoy aquí.

Lo miré.
Y por primera vez en mucho tiempo… Sentí que no estaba completamente roto.

Dy dio un paso atrás, dándome espacio.

— No tienes que ser cariñoso —dijo—. No tienes que cambiar. Solo deja que las cosas pasen. A su ritmo. Al tuyo.

Asentí, aunque no estaba seguro.

Dy se dirigió a la puerta.

— Y Seong —añadió antes de salir—. Yin no te mira con miedo. Te mira con curiosidad. Eso no es malo.

Cuando se fue, me quedé solo otra vez.

Pero esta vez…
El silencio no dolía tanto.

Me dejé caer en mi cama, mirando el techo.

Y pensé, por primera vez sin huir: ¿Qué pasaría si dejo que alguien se acerque?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.