Cuando el Hielo conoció a la Miel.

CAPÍTULO 29. Cuando el silencio dice demasiado. (Seong, Yin, Dy, Jink).

(Seong)

Yin estaba frente a mí.
Cerca. Demasiado cerca.
Su respiración chocaba con la mía.
Sus ojos estaban entrecerrados, como si también lo quisiera.
Como si estuviera esperando.

Yo levanté una mano.
Toqué su mejilla.
Él no se apartó.

Nos inclinamos.
Un centímetro. Medio. Un suspiro.

Nuestros labios estaban a nada.

A un milímetro.

Y entonces...

Me desperté.

Abrí los ojos de golpe, jadeando.
Mi corazón latía como si hubiera corrido una maratón.

Me llevé una mano al pecho.

— No… —susurré—. No puede ser.

Pero sí era.
Lo había soñado.
A él. A Yin. A nosotros.

Me quedé sentado en la cama, respirando hondo, intentando calmarme.

Pero cada vez que cerraba los ojos…
Volvía a ver su cara. Su boca. Ese casi-beso.

Y pensé: Estoy perdido. Completamente perdido.

El sueño fue tan real que todavía podía sentirlo en los labios.

(Yin)
Seong estaba frente a mí.
Su mano en mi mejilla.
Su mirada suave.
Su boca tan cerca que podía sentir su aliento.

Yo me inclinaba. Él también.
Estábamos a nada. A un suspiro.

Y justo cuando nuestros labios iban a tocarse...

El jodido despertador sonó justo cuando iba a pasar.

BEEP BEEP BEEP

Me desperté sobresaltado, tirando el móvil al suelo.

— ¡No! —me quejé, tapándome la cara con la almohada—. ¡No ahora!

Mi corazón estaba acelerado. Mi cara ardía.

Me senté en la cama, respirando hondo.

¿Por qué soñé eso?
¿Por qué él?
¿Por qué ahora?

Me levanté para prepararme para clase, pero cada vez que pensaba en Seong, mi pecho hacía ese tirón extraño.

Y pensé: No puedo verlo hoy. O sí. O no. O… estoy jodido. Demasiado.

(Dy)
Cuando salí al salón, Seong ya estaba ahí.
Sentado en el sofá. Mirando al vacío.

Muy mala señal.

Me acerqué.

— ¿Dormiste? —pregunté.

— No —respondió él, demasiado rápido.

Lo observé un segundo.
Tenía las orejas rojas.Y evitaba mirarme.

— ¿Soñaste? —pregunté, porque lo conozco.

Seong se tensó.

— No —mintió.

Sonreí.

— Ajá.

No insistí. No hacía falta. Su cara lo decía todo.

(Jink)
Yin salió del cuarto como si hubiera visto un fantasma.
O como si hubiera soñado con uno.

Se sentó a mi lado en la mesa, con la cara roja hasta las orejas.

— ¿Estás bien? —pregunté.

— Sí —mintió.

— ¿Soñaste? —pregunté, porque lo conozco demasiado bien.

Yin se atragantó con su propio aire.

— ¡No!

Yo sonreí.

— Ajá.

No insistí. Pero me guardé la información para después.

(Seong)
Cuando Yin salió al salón, casi me levanté para irme.

Pero no lo hice.

Él me miró. Yo lo miré. Y los dos apartamos la mirada al mismo tiempo.

Dy levantó una ceja.
Jink también.

— ¿Están bien? —preguntó Dy, demasiado casual.

— Sí —dijimos los dos al mismo tiempo.

Y eso solo empeoró las cosas.

(Yin)
El camino a clase fue silencioso.
Incómodo. Tenso.

Cada vez que Seong caminaba un poco más cerca, mi corazón se aceleraba.
Cada vez que se alejaba, también.

No sabía qué hacer. No sabía qué decir.

Y él tampoco.

(Seong)
En clase, el profesor entró con una carpeta enorme.

— Chicos, hoy empezamos un nuevo proyecto en parejas —anunció.

Mi corazón se detuvo.

Miré a Yin. Él me miró. Los dos tragamos saliva.

El profesor empezó a leer los nombres.

— Yin… con…

Mi corazón latía tan fuerte que no escuché el resto.

Hasta que Yin me tocó el brazo.

— Seong… —susurró—. Somos nosotros.

Lo miré.
Él estaba rojo. Yo también.

— Ah —dije, porque no sabía qué más decir.

Yin sonrió. Pequeño. Nervioso. Hermoso.

— Supongo que… trabajaremos juntos —dijo.

— Sí —respondí.

Y por primera vez en toda la mañana… No me asustó tanto.

(Dy)
Cuando Jink y yo salimos de nuestra clase, Yin y Seong venían caminando juntos.

Muy juntos.

Jink me dio un codazo.

— ¿Notas eso?

— Sí —respondí.

— ¿Crees que soñaron algo? —preguntó, divertido.

— Definitivamente —dije.

(Jink)
Los dos estaban rojos.
Nerviosos.
Mirándose de reojo.

Y pensé: Ay, mis niños…
Están soñando lo mismo y ni lo saben.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.