Prólogo.
CAPÍTULO 1. El viaje hacia lo desconocido. (Yin).
CAPÍTULO 2. La habitación 214. (Yin).
CAPÍTULO 3. Distribuciones. (Seong).
CAPÍTULO 4. Entre cajas y silencios. (Jink).
CAPÍTULO 5. Compras improvisadas. (Dy).
CAPÍTULO 6. La primera cena. (Yin, Seong, Jink, Dy).
CAPÍTULO 7. Cuando se apaga el ruido. (Dy, Jink).
CAPÍTULO 8. Lo que no se dice. (Yin, Seong).
CAPÍTULO 9. Cuando el departamento empieza a ser hogar. (Yin, Seong, Jink, Dy).
CAPÍTULO 10. Malentendidos y matrículas. (Yin, Seong, Jink, Dy).
CAPÍTULO 11. Lo que guardo bajo llave. (Seong).
CAPÍTULO 12. Entre puertas entreabiertas. (Dy).
CAPÍTULO 13. No sé qué me pasa. (Jink).
CAPÍTULO 14. Lo que tiembla entre nosotros. (Jink, Dy).
CAPÍTULO 15. Lo que cada uno guarda en silencio. (Jink, Dy, Yin).
CAPÍTULO 16. La mañana que empezó diferente. (Jink, Dy, Yin, Seong).
CAPÍTULO 17. Horarios, sorpresas y primeras clases. (Jink, Dy, Yin, Seong).
CAPÍTULO 18. Pequeños momentos que cambian todo. (Jink, Dy, Yin, Seong).
CAPÍTULO 19. Lo que empieza a florecer. (Jink, Dy, Yin, Seong).
CAPÍTULO 20. Lo que no sé manejar. (Seong, Dy).
CAPÍTULO 21. Lo que se dice en voz baja. (Dy, Jink).
CAPÍTULO 22. Demasiado cerca para pensar. (Yin, Seong, Dy, Jink).
CAPÍTULO 23. Lo que se siente cuando el mundo se queda en silencio. (Yin, Seong, Dy, Jink).
CAPÍTULO 24. Lo que creo ver, aunque no sea verdad. (Seong, Yin).
CAPÍTULO 25. Lo que no sé decirte. (Yin, Seong).
CAPÍTULO 26. Pequeños pasos que no parecen nada, pero lo son. (Seong, Yin, Dy, Jink).
CAPÍTULO 27. Lo que late demasiado fuerte. (Seong, Yin, Dy, Jink).
CAPÍTULO 28. Lo que no se dice, pero pesa. (Dy, Jink, Seong, Yin).
CAPÍTULO 29. Cuando el silencio dice demasiado. (Seong, Yin, Dy, Jink).
CAPÍTULO 30. Lo que soñamos sin querer. (Dy, Seong, Yin, Jink).
CAPÍTULO 31. Cuando el pasado aprieta demasiado. (Seong, Yin, Dy, Jink).
CAPÍTULO 32. Despertar donde no esperabas. (Seong, Yin, Dy, Jink).
CAPÍTULO 33. Lo que no decimos, pero sentimos. (Seong, Yin, Dy, Jink).
CAPÍTULO 34. La distancia que se acorta sin querer. (Jink, Seong, Dy, ).
CAPÍTULO 35. Una mañana tranquila antes de algo nuevo. (Seong, Yin, Dy, Jink).
CAPÍTULO 36. Lo que se acerca sin que lo notemos. (Seong, Yin, Dy, Jink).
CAPÍTULO 37. Cuando el cuerpo dice lo que el corazón calla. (Seong, Yin, Dy).
CAPÍTULO 38. Cuidarte sin que me lo pidas. (Yin, Seong).
CAPÍTULO 39. Cuidarte sin que me lo pidas. (Yin, Seong, Jink).
CAPÍTULO 40. Lo que pasa cuando nadie mira… y cuando sí. (Dy, Jink, Seong, Yin).
CAPÍTULO 41. Lo que casi pasó… y lo que admitimos. (Seong, Yin).
CAPÍTULO 42. Lo que no pasó… pero sigue respirando entre ellos. (Seong, Yin).
CAPÍTULO 43. Lo que se acerca sin que nadie lo fuerce. (Seong, Yin, Dy, Jink).
CAPÍTULO 44. Lo que se contiene… y lo que pide salir. (Seong, Yin, Dy).
CAPÍTULO 45. Lo que por fin se dice… y lo que por fin ocurre. (Seong, Yin, Dy, Jink).
CAPÍTULO 46. Lo que empieza a tomar forma. (Yin, Dy, Jink).
CAPÍTULO 47. La primera mañana de algo nuevo. (Yin, Seong, Jink, Dy).
CAPÍTULO 48. Preguntas que acercan. (Jink, Seong, Yin, Dy).
CAPÍTULO 49. Rutinas nuevas, costumbres nuevas. (Seong, Jink, Yin, Dy).
CAPÍTULO 50. La noche tranquila que se volvió especial. (Jink, Yin, Dy, Seong).
Extra 1. Nuestro primer hogar. (Seong, Yin, Jink, Dy).
Extra 2. La noche del mar y la promesa. (Dy, Jink, Seong).
Extra 3. La boda del caos y la calma. (Jink, Seong, Yin).
Extra 4. El zoo, los nervios y el sí. (Seong, Yin).
Extra 5. La boda del silencio y la mirada. (Yin, Seong).
Texto
headset
Аудио
У вас появилась возможность начать слушать аудио данной книги. Для прослушивания, воспользуйтесь переключателем между текстом и аудио.
Ok
CAPÍTULO 32. Despertar donde no esperabas. (Seong, Yin, Dy, Jink).
(Seong)
Desperté con algo cálido sobre mi pecho.
Tardé unos segundos en recordar dónde estaba. Mi cuarto. Mi cama.
Y entonces lo sentí.
Un peso suave. Una respiración tranquila. Un brazo alrededor de mi cintura.
Yin.
Dormido. Pegado a mí. Como si hubiera pasado la noche aferrado a mi cuerpo.
Mi corazón dio un salto tan fuerte que pensé que me iba a despertar él solo.
No me moví. No respiré demasiado fuerte. Solo… lo miré.
Su cabello estaba desordenado, cayéndole sobre la frente. Sus labios entreabiertos. Su mejilla apoyada en mi pecho, justo donde late mi corazón.
Y pensé: No quiero que se aparte.
Pero entonces Yin se movió.
Se acurrucó más. Más cerca. Como si buscara mi calor incluso dormido.
Mi respiración se detuvo.
— Yin… —susurré sin querer.
Él frunció el ceño, como si escuchara mi voz dentro del sueño. Y luego abrió los ojos. Lentos. Somnolientos. Hermosos.
(Yin)
Desperté sintiendo algo firme bajo mi mejilla.
Calor. Latidos. Respiración.
Me incorporé un poco, todavía medio dormido, restregándome los ojos con la mano.
— ¿Qué hora es…? —murmuré.
Y entonces lo vi.
Seong.
Debajo de mí. Mirándome. Muy cerca. Demasiado cerca.
Me congelé.
Su cara estaba a centímetros de la mía. Su respiración chocaba con la mía. Su mano estaba en mi espalda, como si me hubiera sostenido toda la noche.
— Ah… —dije, rojo hasta las orejas—. Yo… perdón… creo que…
Seong negó con la cabeza, suave.
— No pasa nada.
Su voz era baja. Cálida. Y me hizo sentir algo en el pecho que no sabía nombrar.
Me aparté un poco, pero no demasiado. No quería alejarme del todo.
— Dormimos… así —susurré.
— Sí —respondió él.
Y ninguno de los dos se movió.
(Dy)
Desperté con Jink abrazado a mí como si fuera un peluche.
Estábamos en la cama de Jink. No recordaba en qué momento nos habíamos quedado dormidos ahí, pero no me importaba.
Jink abrió los ojos, todavía medio dormido, y sonrió.
— Buenos días… —murmuró, acercándose para besarme la mejilla.
— Buenos días —respondí, acariciándole el cabello.
Él se estiró como un gato, luego se acurrucó otra vez contra mi pecho.
— ¿Crees que los otros dos…? —preguntó.
— Sí —respondí antes de que terminara la frase.
Jink rió bajito.
— Ay…
Lo besé en la frente.
— Vamos a ver si ya despertaron.
— Un beso primero —pidió, haciendo puchero.
Sonreí.
— Está bien.
Lo besé. Suave. Lento. Con cariño.
Y él se derritió en mis brazos.
(Jink)
Nos levantamos agarrados de la mano, todavía riendo por nada.
— ¿Listo para ver el desastre emocional matutino? —pregunté.
— Listo —respondió Dy.
Fuimos al cuarto de Seong. La puerta estaba entreabierta.
Asomé la cabeza.
Y ahí estaban.
Yin y Seong. Sentados en la cama.
Muy cerca. Demasiado cerca. Con las mejillas rojas y las miradas esquivas.
Me llevé una mano al pecho.
— Dy… mira… que lindos se ven.
Dy sonrió.
— Están bien.
— Siguen avanzando —susurré.
— Lento… —añadió Dy.
— Pero avanzando —terminé yo.
(Yin)
Cuando Jink y Dy entraron, me separé un poco de Seong, nervioso.
— Buenos días —dijo Jink, con una sonrisa que lo decía todo.
— Buenos días —respondí, intentando sonar normal.
Seong solo asintió, rojo hasta las orejas.
Dy cruzó los brazos.
— ¿Desayunamos?
Asentimos los cuatro.
(Seong)
En la cocina, Yin se sentó a mi lado. No demasiado cerca. Pero tampoco lejos.
Jink y Dy estaban frente a nosotros, agarrados de la mano, sonriendo como si supieran todos nuestros secretos.
Tal vez sí los sabían.
Mientras comíamos, Yin me rozó la mano sin querer.
O tal vez sí fue queriendo.
Mi corazón volvió a latir fuerte.
Pero esta vez… No me asustó.