Cuando el Hielo conoció a la Miel.

CAPÍTULO 33. Lo que no decimos, pero sentimos. (Seong, Yin, Dy, Jink).

(Seong)
La mañana avanzaba tranquila, pero mi cabeza no.

Cada vez que Yin pasaba cerca de mí, mi cuerpo reaccionaba.
Un roce mínimo.
Un cruce de miradas.
Un silencio compartido.

Y ahí estaba otra vez: esa electricidad que me recorría como si mi piel lo reconociera antes que mi mente.

Y lo peor, o lo mejor, era que él también lo sentía.
Lo veía en sus ojos.
En cómo tragaba saliva. En cómo apartaba la mirada, pero volvía a buscar la mía.

Y el sueño. Ese maldito sueño.

Yo sabía que él lo había tenido.
Él sabía que yo también.
Y ninguno lo decía.

Era como un secreto suspendido entre nosotros.

Demasiado grande para ignorarlo. Demasiado peligroso para tocarlo.

Me encontré caminando hacia el cuarto de Dy sin pensarlo.

Necesitaba hablar con alguien.
Con Dy.

Mi mejor amigo.

Fui a buscarlo.

(Dy)
Estaba en el cuarto, ordenando mis cosas, cuando escuché un golpe suave en la puerta.

— Pasa —dije.

Seong entró.
Tenso. Nervioso.
Con esa expresión que solo tiene cuando está a punto de romperse por dentro.

— ¿Podemos hablar? —preguntó.

— Siempre —respondí, sentándome en la cama.

Seong no se sentó.
Se quedó de pie, respirando hondo.

— Soñé con él —soltó.

— ¿Con Yin? —pregunté, aunque ya lo sabía.

Asintió.
Rojo. Muy rojo.

— Y él también soñó conmigo —añadió.

Me acerqué un poco.

— ¿Y eso te asusta?

— Me aterra —admitió—. Porque cuando lo miro… siento algo.
Y cuando me toca… es como si mi cuerpo reaccionara solo.

Sonreí suave.

— A eso se llama conexión, Seong.

— No quiero arruinarlo —susurró—. No quiero perderlo.

Le puse una mano en el hombro.

— No lo vas a perder. Yin no se aleja de tí. Se acerca.

Seong cerró los ojos un segundo.

— No sé qué hacer.

— No hagas nada —respondí—. Solo no huyas.

(Yin)
Necesitaba hablar. Mi cabeza estaba llena. Mi pecho también.

El sueño.
El abrazo de anoche.
Despertar sobre Seong.
Sentir su respiración. Su calor.

Y ahora… cada vez que lo veía, mi corazón hacía ese tirón extraño.

Fui a buscar a Jink. Mi mejor amigo.

Lo encontré en la sala, comiendo galletas como si fuera un niño.

— ¿Podemos hablar? —pregunté.

Jink dejó la galleta a medias.

— ¿Pasó algo?

Me senté a su lado.

— Soñé con Seong.

Jink abrió los ojos como si hubiera esperado ese momento toda su vida.

— ¿Y él soñó contigo?

— Sí —respondí, bajando la mirada—. Lo sé. Lo vi en su cara. Y él lo vio en la mía.

Jink se acercó más.

— ¿Y cómo te sientes?

Me quedé callado.

— Nervioso —admití—. Pero… no en un mal sentido. Es como si algo dentro de mí quisiera acercarse más. Pero no sé si debo.

Jink sonrió.

— ¿Quieres acercarte?

Mi corazón dio un salto.

— Sí —susurré—. Pero no quiero presionarlo. No quiero que piense que espero algo. No quiero que se asuste.

Jink negó con la cabeza.

— Yin… tú no lo asustas. Lo calmas.

Me quedé quieto. Eso… no lo esperaba.

— ¿De verdad?

— De verdad —respondió Jink—. Él se asusta de él mismo, no de tí.

Sentí un nudo en la garganta.

— Entonces… ¿qué hago?

— Lo mismo que hasta ahora —dijo Jink—. Acercate un poco. Solo un poco. Y deja que él haga el resto.

(Seong)
Salí del cuarto de Dy con la cabeza un poco más clara.

Y justo cuando iba hacia el salón, Yin iba hacia el cuarto que compartía con Jink.

Nos encontramos en medio del pasillo.

Muy cerca. Demasiado cerca.

Nuestros ojos se cruzaron.

Y ahí estaba otra vez.

La electricidad.
El recuerdo del sueño.
El abrazo de anoche.
El despertar juntos.

Yin tragó saliva.
Yo también.

— Seong… —dijo él.

— Yin… —respondí.

Silencio.
Pero no incómodo.

Un silencio lleno de cosas que ninguno sabía cómo decir.

Y entonces, sin pensarlo, nuestras manos se rozaron.

Apenas. Un toque mínimo.

Pero suficiente para que los dos respiráramos hondo al mismo tiempo.

Y pensé: No estoy huyendo.

(Yin)
Ese roce. Ese simple roce.

Me recorrió como un rayo.

Seong no apartó la mano.
Yo tampoco.

Solo… nos quedamos ahí.
Mirándonos. Sintiendo.

Y pensé: No estoy solo en esto.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.