El contador seguía bajando.
00:00:21:48:16
No podía dejar de mirarlo.
Cada segundo que pasaba era más pesado.
Actuaba lo más normal posible, pero toda mi mente estaba atrapada en un solo pensamiento.
El tiempo se estaba acabando.
—Oye, dijo mi madre de repente.
Levanté la vista.
—¿Sí?
—Has estado muy callado hoy.
Traté de forzar una pequeña sonrisa.
—Solo estoy cansado.
Me examinó por un minuto, como si pudiera decidir si estaba mintiendo.
Siempre había sido así, desde pequeño mi madre tenía un extraño don para saber si algo andaba mal conmigo.
—¿Te acuerdas cuando eras pequeño? —preguntó de repente.
Fruncí el ceño.
—¿Por qué?
—Porque cada vez que estabas preocupado, hacías lo mismo, continuó.
—¿Cuando estaba ansioso, cómo es eso?
Sonrió ligeramente.
—Mirabas al cielo como si fueras a resolver el mayor problema del mundo.
Una pequeña risa se me escapó.
—Quizás lo estoy.
Pero ahora no podía hacer más que reír.
—Lo dudo, dijo con calma.
—Cuando tenías siete años actuabas así porque no podías resolver una división.
—Oye, era difícil, rió suavemente.
Ese sonido me golpeó de una manera extraña.
Porque por un momento olvidé el contador.
Olvidé este cruel destino.
Éramos solo nosotros dos hablando como siempre.
—¿Sabes? continuó.
—Cuando eras niño siempre me decías que ibas a ser científico.
—Eso fue hace mucho tiempo.
—Sí, dijo.
—Pero me gustaba escucharte hablar de cosas que ni siquiera sabías cómo manejar tú mismo.
La miré en silencio.
—Estabas tratando de poner las cosas en perspectiva, dijo suavemente.
—Eso poco ha cambiado, supongo.
Bajé la mirada.
Si tan solo supiera lo que estaba tratando de comprender ahora.
—El contador marcó un segundo menos.
00:00:21:46:12
Mi pecho se apretó.
—Mamá, dije.
—¿Sí?
—¿Alguna vez... has tenido miedo de morir? Así lo dije en ese momento, no pude evitarlo. La pregunta surgió antes de que pudiera intervenir.
Ella guardó silencio por un momento.
Luego se recostó un poco en la silla.
—Supongo que sí.
—¿De verdad?
—Por supuesto, respondió.
—Todos pueden sentir eso alguna vez.
—¿Cómo reaccionas cuando sucede?
Pensó y respondió por un momento.
—Recuerda lo que más importa.
—¿Cómo qué?
Me miró directamente a los ojos.
—Como el tiempo pasado con nuestros seres queridos.
Un nudo invisible se formó en mi garganta.
—La gente siempre tiene esta sensación de tener mucho tiempo, dijo.
—Que pueden dejar pasar las cosas buenas para otro día.
Su tono era muy tranquilo.
—Pero la verdad es que nadie sabe cuánto tiempo queda.
Volví a mirar el contador.
00:00:21:45:21
“Yo sí lo sabía”.
—Por eso trato de no preocuparme demasiado por pensar en el futuro, dijo.
—Me gusta disfrutar de las cosas que sí tengo.
Guardé silencio.
—¿Has entendido lo que más me importa?
Negué con la cabeza.
Ella sonrió.
Sentí un apretón en mi pecho.
—No importa lo que pases en la vida, dijo.
—Mientras estés bien, cualquier otra cosa es secundaria para mí.
Tuve que girar y mirar hacia otro lado porque ahora el contador parecía mucho más cruel que nunca.
—Además, dijo, soltando una pequeña risa, todavía me debes muchas cosas.
—¿Como qué?
—Graduarte, aunque eso podría llevar un tiempo.
—Conocer a alguien que te guste aunque eso podría llevar aún más tiempo.