Yoo Na-Ri había dormido exactamente tres horas.
Y honestamente, eso ya era una tradición en su vida.
Entró a la preparatoria arrastrando los pies mientras tomaba café barato de máquina y sobrevivía únicamente gracias al poder de la negación.
—¿Te ves horrible o es idea mía? —preguntó una chica a su lado.
Na-Ri levantó la cabeza lentamente,la chica sonrió divertida.
Cabello corto.
Ojos brillantes.
Demasiada energía para las siete de la mañana.
—Soy Kim So-Yeon —dijo extendiendo la mano—. Y tú pareces alguien que necesita apoyo emocional.
Na-Ri casi lloró.
—Gracias por entenderme.
So-Yeon soltó una risa.
Y en menos de cinco minutos ya caminaban juntas por el pasillo hablando como si se conocieran de años.
Bueno.
Más bien Na-Ri hablaba.
Muchísimo.
—Y luego el hombre más insoportable del planeta me miró como si yo hubiera destruido su vida por un café.
—¿Era guapo?
—Ridículamente.
—Entonces el universo claramente quería humillarte.
—Exactamente.
So-Yeon se rio otra vez.
—¿Y lo volverás a ver?
Na-Ri tomó un sorbo dramático de café.
—Espero jamás cruzármelo otra vez.
El universo escuchó eso…
y decidió reírse de ella.
—¿Qué clase toca ahora? —preguntó Na-Ri mirando su horario.
So-Yeon hizo una mueca.
—Matemáticas.
Na-Ri sintió escalofríos.
—Qué asco.
—Dicen que el profesor nuevo da miedo.
—¿Viejo?
—No, joven.
—Peor.
Caminaron hasta el salón mientras Na-Ri seguía quejándose como víctima de una tragedia nacional.
Cuando llegaron, ella dejó caer la cabeza sobre el escritorio inmediatamente.
—Si sobrevivo a esta clase, prometo cambiar mi vida.
—Eso dijiste hace rato.
—Esta vez lo digo en serio.
—Mentira.
Na-Ri iba a responder algo dramático,
Pero el salón se quedó en silencio.
Extrañamente silencioso.
Frunció el ceño.
Levantó la cabeza lentamente.
Y vio a alguien escribiendo fórmulas en el pizarrón.
Camisa blanca impecable.
Espalda recta.
Movimientos tranquilos.
No.
No, no, no.
No podía ser.
El hombre giró lentamente.
Y sus ojos se encontraron.
Lee Hyun-Woo también se quedó quieto un segundo.
Muy pequeño.
Casi invisible.
Pero suficiente para que Na-Ri sintiera que el alma abandonaba su cuerpo.
Porque sí.
Era él.
El hombre del café.
El vecino insoportable.
El psicópata del orden.
Su profesor.
Na-Ri dejó caer el bolígrafo.
El sonido resonó en todo el salón.
Algunas personas voltearon a verla.
Hyun-Woo observó su expresión horrorizada unos segundos.
Y luego habló con absoluta calma.
—Tomen asiento.
Como si nada.
COMO SI NADA.
Na-Ri quería gritar.
Quería correr.
Cambiarse de escuela.
Mudarse de país.
Pero en lugar de eso,se sentó lentamente.
Porque la vida claramente la odiaba.
Toda la clase pasó en cámara lenta.
Na-Ri no escuchó ni una sola fórmula.
Solo veía, su perfil, la forma en que escribía, lo absurdamente ordenado que era.
Incluso su letra daba miedo.
¿Cómo alguien podía escribir tan perfecto?
So-Yeon le pasó un papelito.
¿Qué te pasa? Pareces poseída.
Na-Ri escribió rápidamente:
ESE ES EL HOMBRE DEL CAFÉ.
So-Yeon abrió los ojos.
Luego miró al profesor.
Luego volvió a mirar a Na-Ri.
Y empezó a temblar intentando no reírse.
Traidora.
Hyun-Woo seguía explicando el tema tranquilamente.
Como si no hubiera visto a Na-Ri bailar sola anoche.
Como si ella no le hubiera tirado café encima.
Como si no existiera una guerra silenciosa entre ambos.
Entonces él habló:
—La estudiante de la tercera fila junto a la ventana.
Na-Ri dejó de respirar.
Lentamente levantó la cabeza.
Hyun-Woo la miraba directamente.
—Resuelve el ejercicio.
Ella sonrió nerviosa.
—…¿Yo?
—¿Ve a otra estudiante mirando al vacío existencialmente?
Algunos compañeros se rieron.
Na-Ri quiso desaparecer.
Se levantó lentamente y caminó hasta el pizarrón sintiendo la mirada de todo el salón encima.
Tomó el marcador.
Miró el ejercicio.
Y sintió ganas de llorar.
¿Qué demonios era eso?
Hyun-Woo permanecía a su lado.
Demasiado cerca.
Demasiado tranquilo.
Na-Ri escribió cualquier cosa.
Silencio.
Hyun-Woo observó la respuesta unos segundos.
Luego suspiró.
Ese hombre realmente suspiraba como viejito leyendo el periódico.
—Incorrecto.
Na-Ri apretó el marcador.
—Bueno, apenas empezó la clase.
—Precisamente por eso esperaba al menos esfuerzo.
Ella giró lentamente hacia él.
—¿Siempre habla así o yo tengo tratamiento especial?
Algunas personas soltaron risitas nerviosas.
So-Yeon literalmente escondió la cara.
Hyun-Woo sostuvo su mirada sin cambiar expresión.
—Si sigue hablando, el tratamiento especial empeorará.
Na-Ri abrió la boca.
La cerró.
Y regresó a su asiento furiosa.
Todo el salón estaba extrañamente entretenido.
Porque:el profesor nuevo daba miedo, pero la chica nueva claramente no le tenía suficiente miedo.
Y eso era peligrosamente interesante.
Cuando sonó el timbre, Na-Ri guardó sus cosas a velocidad récord.
Necesitaba escapar inmediatamente.
Pero justo cuando pasó junto al escritorio del profesor…
La voz de Hyun-Woo la detuvo.
—Yoo Na-Ri.
Se congeló.
Oír su nombre en la voz de ese hombre se sintió rarísimo.
Lentamente giró.
Él levantó una hoja manchada de café,
SU hoja.
La del accidente.
—Todavía me debe esto.
Na-Ri lo miró incrédula.
—¿Habla en serio?
—Completamente.