Yoo Na-Ri estaba convencida de que Lee Hyun-Woo no era humano.
No podía serlo.
Nadie caminaba tan derecho, escribía tan perfecto, ni tenía una mirada tan fría a las ocho de la mañana.
Era sospechoso.
Muy sospechoso
—Te juro que ese hombre probablemente se carga conectado a una pared —susurró Na-Ri mientras caminaba junto a So-Yeon por el pasillo.
Su amiga intentó no reírse.
Fracasó miserablemente.
—No exageres.
—So-Yeon, ayer acomodó los marcadores POR TAMAÑO.
—Tal vez solo le gusta el orden.
—No. Eso ya es enfermedad mental premium.
So-Yeon soltó una carcajada.
Na-Ri siguió indignada.
—Además nunca pestañea.
—Sí pestañea.
—Muy poco. Da miedo.
Las dos entraron a la cafetería todavía riéndose.
Na-Ri dejó la bandeja sobre la mesa dramáticamente.
—Desde hoy oficialmente lo llamaré Bot.
—¿Bot?
—Sí. Profesor Robot.
So-Yeon casi escupe el jugo.
—No hagas eso en voz alta, te va a escuchar.
Na-Ri rodó los ojos.
—Claro, porque el gran Lee Hyun-Woo aparece mágicamente cada vez que hablo de él.
—Exactamente.
—Eso solo pasa en las películas
Y como el universo claramente disfrutaba verla sufrir…
Una sombra apareció detrás de ella.
So-Yeon abrió los ojos horrorizada.
Na-Ri frunció el ceño.
—¿Por qué tienes esa cara?
Muy lentamente giró.
Y ahí estaba.
Lee Hyun-Woo.
De pie.
Con expresión completamente seria.
Sosteniendo un café.
Silencio absoluto.
Na-Ri sintió cómo su espíritu conocía al altísimo.
Porque sí.
Él había escuchado.
Todo.
So-Yeon miraba al techo fingiendo que no conocía a nadie.
Cobarde.
Hyun-Woo sostuvo la mirada de Na-Ri unos segundos.
Luego habló tranquilamente.
Demasiado tranquilamente.
—Qué imaginación tan interesante tiene, Yoo Na-Ri.
Ella quería morirse.
—Profesor, yo…
—¿Bot?
Na-Ri cerró los ojos.
Perfecto.
Excelente.
Maravilloso.
Primeros días de escuela y ya estaba cavando su tumba social.
—Fue una broma —murmuró.
Hyun-Woo tomó un sorbo de café sin dejar de verla.
—Claro.
Peor.
MUCHO peor cuando actuaba calmado,
porque eso significaba que estaba molesto de verdad.
Na-Ri tragó saliva.
—Bueno… técnicamente no estaba equivocada.
So-Yeon soltó un ruido ahogado.
Hyun-Woo entrecerró apenas los ojos
Y Na-Ri supo inmediatamente que acababa de destruir su futuro académico.
La venganza empezó exactamente dos horas después.
Clase de matemáticas.
Hyun-Woo escribía ejercicios en el pizarrón con elegancia irritante mientras el salón entero permanecía en silencio.
Na-Ri intentaba pasar desapercibida,
Intentaba.
Entonces escuchó:
—Yoo Na-Ri.
Maldito hombre.
Lentamente levantó la cabeza.
—Resuelva el número uno.
Ella abrió los ojos.
—¿Otra vez yo?
—¿Tiene algún problema con participar en mi clase?
Sí.
Muchísimos.
Pero quería vivir.
Así que caminó hasta el frente sintiendo las miradas de todos encima.
Tomó el marcador.
Miró el ejercicio.
Y sintió ganas de renunciar a la educación.
—…Esto parece idioma alienígena.
Varias personas se rieron bajito.
Hyun-Woo permaneció a su lado.
Demasiado impecable.
Demasiado irritante.
Na-Ri escribió la respuesta intentando parecer inteligente.
Silencio.
Hyun-Woo observó el resultado.
Suspiró decepcionado.
—Incorrecto otra vez.
Na-Ri giró hacia él ofendida.
—Bueno, si sacara a otra persona quizá descubriría que el problema no soy yo.
Error.
Porque algunos compañeros empezaron a reír.
Y Hyun-Woo definitivamente escuchó eso.
—Entonces ilumíneme —dijo tranquilamente—. ¿Cuál cree que es el problema?
Na-Ri sonrió falsamente.
—El profesor.
Silencio mortal.
So-Yeon literalmente escondió la cara sobre el pupitre.
Hyun-Woo sostuvo la mirada de Na-Ri unos segundos.
Luego tomó el marcador de su mano.
Sus dedos rozaron apenas los de ella.
Y Na-Ri odió el pequeño escalofrío que eso le provocó.
—Observe con atención —dijo él mientras corregía el ejercicio—. Tal vez así deje de culpar a otros por sus errores.
Qué hombre TAN insoportable.
Desde ese día
La guerra quedó oficialmente declarada.
Porque Lee Hyun-Woo empezó a llamarla SIEMPRE, corregir hasta su respiración, regañarla por llegar tarde, hacerle preguntas imposibles, y mirarla con desaprobación profesional.
Y Yoo Na-Ri, por supuesto,no se quedaba callada.
—¿Él me odia o qué? —susurró indignada una tarde.
So-Yeon levantó la vista del cuaderno.
—No sé… pero definitivamente le causas algo.
—Sí. Estrés.
—Na-Ri.
—¿Qué?
—Nunca había visto al profesor Lee mirar tanto a alguien.
Na-Ri soltó una risa incrédula.
—Eso no significa nada.
Pero esa misma tarde…
Mientras esperaba el autobús afuera de la escuela…
Sintió una mirada conocida.
Levantó la cabeza.
Y encontró a Lee Hyun-Woo
observándola desde lejos con expresión ilegible.
Silencio.
Na-Ri entrecerró los ojos.
Luego le hizo una pequeña cara burlona infantil.
Hyun-Woo la miró dos segundos más
Y por primera vez
Pareció contener una sonrisa.