Yoo Na-Ri había llegado a una conclusión importante.
Lee Hyun-Woo estaba raro.
Más raro de lo normal.
Y eso ya era preocupante.
Todo empezó la noche anterior.
Na-Ri acababa de salir de bañarse.
Cabello mojado.
Pijama en una mano.
Drama pausado en la laptop.
Caminó distraídamente por la habitación mientras hablaba sola.
—Bueno Na-Ri, hoy sí dormirás temprano.
Silencio.
—JA. Ni tú te crees eso.
Abrió el clóset.
Sacó ropa interior.
Y empezó a cambiarse tranquilamente.
Porque claramente había olvidado un pequeño detalle importante.
Las cortinas seguían abiertas.
Del otro lado de la ventana…
Lee Hyun-Woo estaba leyendo.
En paz.
En silencio.
Como hombre civilizado.
Hasta que levantó la vista casualmente hacia la ventana de enfrente.
Y vio a Yoo Na-Ri.
Su cerebro tardó aproximadamente tres segundos en procesarlo.
Uno:
Na-Ri estaba frente a la ventana.
Dos:
Na-Ri se estaba cambiando.
Tres:
—…¿Qué demonios?
Hyun-Woo giró la cabeza TAN rápido que casi se desnuca solo.
Y acto seguido cerró sus cortinas de golpe.
CLACK.
Na-Ri brincó del susto.
—¡Jesucristo bendito!
Miró hacia la ventana de enfrente confundida.
Y entonces…
El alma abandonó su cuerpo.
Porque entendió.
Lentamente bajó la mirada hacia sí misma.
Silencio.
Luego soltó un grito ahogado y se cubrió con la ropa.
—¡NOOOOOOO!
Se dejó caer sobre la cama completamente humillada.
—Dios mío… Dios mío… trágame tierra.
Cinco segundos después levantó la cabeza.
—No, mejor trágatelo a él. A mí no.
Se cubrió la cara con la almohada mientras pateaba el aire del estrés.
Porque sí.
Lee Hyun-Woo probablemente acababa de verla cambiándose.
Perfecto.
Excelente.
Mañana definitivamente fingiría su muerte.
Pero lamentablemente seguía viva.
Y a la mañana siguiente…
Tuvo que salir de casa.
Na-Ri abrió la puerta lentamente,miró hacia ambos lados.
Nada.
Suspiró aliviada.
Quizá Hyun-Woo ya se había ido.
Perfecto.
Bajó las escaleras rápidamente…
Y al salir de la casa lo vio parado en la parada del autobús.
Como personaje desbloqueado de su sufrimiento.
Na-Ri frenó en seco.
Hyun-Woo también la vio.
Y ocurrió algo MUY raro.
Él apartó la mirada inmediatamente.
…¿Qué?
Na-Ri entrecerró los ojos.
Caminó hasta la parada.
Silencio incómodo.
Muy incómodo.
Más incómodo que normalmente.
Hyun-Woo sostenía el café mirando literalmente cualquier cosa menos a ella.
Hasta un poste parecía más interesante.
Na-Ri lo observó sospechosamente.
—¿Le pasa algo?
—No.
Mentira.
Clarísima mentira.
—¿Seguro? Porque parece que vio un fantasma.
—No vi ningún fantasma.
—Ah bueno, entonces vio algo peor.
Silencio.
Hyun-Woo tomó café rápidamente.
Na-Ri abrió los ojos lentamente.
No.
No puede ser.
—…Usted que tanto vio.
Él casi se atragantó.
Yoo Na-Ri sintió ganas de tirarse al tráfico.
—¡AY NO!
Una señora en la parada volteó a verla asustada.
Na-Ri bajó la voz inmediatamente.
—Usted vio todo.
Hyun-Woo seguía evitando mirarla.
Eso solo confirmaba todo
—¡¿POR QUÉ NO TOCÓ LA VENTANA O ALGO?!
—¿Y anunciar mi presencia habría mejorado la situación?
—¡Sí! ¡Hubiera dejado de existir más rápido!
Hyun-Woo cerró los ojos cansadamente.
Na-Ri se cubrió la cara.
—Qué vergüenza, Dios mío… ya mejor mándame a jugar con san pedro.
Silencio.
Entonces escuchó algo rarísimo.
Una pequeña risa.
Na-Ri levantó lentamente la cabeza.
Lee Hyun-Woo había soltado una risa mínima
Pero real.
Y eso la indignó espiritualmente.
—¡NO SE RÍA!
—No me estoy riendo.
—¡Claro que sí, descarado pervertido!
Por primera vez…
Hyun-Woo parecía genuinamente incómodo y apenado.
Hasta las orejas las tenía un poco rojas.
Na-Ri abrió los ojos sorprendida.
—…Ah no. Espérese.
Ahora ella empezó a sonreír lentamente.
Peligrosamente lentamente.
—Usted también está avergonzado.
—No lo estoy.
—Sí lo está.
—No.
—Míreme a los ojos entonces.
Silencio.
Hyun-Woo tomó otro sorbo de café.
Na-Ri soltó una carcajada.
—¡JA! ¡NO PUEDE!
—Yoo Na-Ri.
—¡Está traumado!
—Baje la voz.
—¡EL BOT SE BUGEÓ!
La señora de la parada ya estaba viendo el drama gratis.
Hyun-Woo masajeó el puente de su nariz.
Claramente arrepintiéndose de todas sus decisiones de vida.
Na-Ri seguía riéndose sola.
—Ay no… ahora cada vez que lo vea voy a acordarme de esto.
—Le recomiendo no hacerlo.
—Muy tarde.
El autobús llegó justo en ese momento
Gracias al cielo.
Na-Ri subió todavía riéndose.
Y Hyun-Woo se quedó atrás unos segundos más…
Suspirando derrotado.
Porque por primera vez desde conocerla…
Yoo Na-Ri había logrado algo imposible.
Desordenarle completamente la cabeza.