Cuando habla el corazón

Capítulo: 1

Alessia:

—Ahí están, sus bebés —pronunció el doctor pasando el transductor por mi vientre y observando detenidamente la pantalla por un buen tiempo.

—¿Están bien, doctor?¿Nuestros hijos están bien? —preguntó mi esposo Marcos, que estaba obsesionado desde hacía mucho con la idea de ser padre y con quien llevaba 4 años de feliz matrimonio.

—No me dijeron nada del diagnóstico de uno de los bebés...—dijo el doctor pensativo. 

—¿El diagnóstico? ¿Qué diagnóstico? —cuestioné algo agitada.

—¿Están bien mis hijos? —preguntó Marcos exaltado.

—¿No le dijeron nada cuando realizaron la ecografía en la semana 12? —preguntó el doctor—ya puede levantarse, agregó.

—¿Decirnos qué? —replicó mi esposo—. ¿Están bien o no los bebés? —continuó preguntando.

—Si están bien —respondió el doctor—, vengan, siéntese aquí —dijo y nos sentamos frente a él.

—La salud de sus bebés está bien y su desarrollo corporal también, pero en uno de los feetos hay una alteración cromosómica —dijo el doctor y cubrí mis labios, pues sabía lo que eso quería decir.

—¿Eso qué quiere decir? —cuestionó mi esposo.

—Que uno de los bebés es síndrome de Dawn—respondió el doctor.

—No puede ser—dijo Marcos decepcionado.

—Lo siento mucho —opinó el doctor.

—¿Hay alguna solución? —cuestionó—No quiero perder a mi hijo —dijo él—. Puede abortar uno y quedarnos solo con el bebé sano.

—No haré eso —reproché—. No voy a abortar a ninguno de los dos, ya tengo 16 semanas —expliqué y se enojó.

—No voy a tener un hijo con problemas. Te imaginas que vaya a una reunión con mis amigos y tenga que llevar a un hijo anormal...

—Anormal, eres tú —le respondí enojada, poniéndome de pie—solo lo haces pensando en lo que dirán y te recuerdo que eras tú quien más quería tener hijos.

—Pero no así.

—No tienen que decidir nada ahora —intervino el doctor al ver que se estaba incrementando nuestra discusión—hay muchas opciones y aún puedes abortar al bebé con afectaciones cromosómicas sin que le ocurra nada al otro.

—Gracias, doctor, pero tendré a mis bebés —exclamé saliendo de allí.

—Eso lo hablaremos en casa —pronunció Marcos siguiéndome y no nos dirigimos la palabra durante todo el camino.

*********

—Hasta que al fin llegan —dijo mi suegra —cómo están mis nietos? —preguntó mientras la ignoré y solo subí hasta mi habitación y cuando entré me eche a llorar y Marcos entró tras de mí y cerró la puerta.

—Vas a ir y vas a terminar con ese problema hoy mismo—

—No voy a abortar a ninguno de mis bebés, te lo recuerdo, Marcos, tú eras el que quería un heredero, querías tener hijos —pronuncié con los ojos llenos de lágrimas sin evitar derramar algunas.

—Quería hijos normales, son dos bebés. Hablaré con mi hermano e iremos al hospital y hoy mismo vas a abortar a ese niño defectuoso —recalcó señalando mi barriga que ya empezaba a verse, pues tenía 4 meses de embarazo. —

—Ese bebé no es defectuoso, es diferente, tiene un cromosoma de más...

—Es lo mismo. No tendré un hijo así, solo imagina lo que dirán mis socios, mis amigos, mi familia, maldita sea porque te cuesta tanto entenderme —reclamó alzándome la voz.

—Me parece demasiado egoísta que solo pienses en lo que dirán. Marcos son tus hijos, los hijos que hicimos con tanto amor.

—Dije que ese bebé no nacerá y punto —impuso cruzándose de brazos.

—He estado demasiado equivocada contigo todo este tiempo —dije llorando—se suponía que debías apoyarme. Y no, no abortaré, voy a tener a mis hijos, quieras o no.

—No me estás entendiendo parece, o vas y terminas con ese bebé no deseado, o te va a tocar irte de esta casa.

 




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