—¿Qué pasó con su hermano?
Mi propia voz sonó más desesperada de lo que pretendía.
Valeria miró alrededor del pasillo.
Los estudiantes seguían caminando de un lado a otro.
Algunos reían.
Otros hablaban sobre tareas y profesores.
Era extraño pensar que el mundo seguía avanzando mientras el mío parecía haberse detenido.
—No sé toda la historia —dijo finalmente—. Solo lo que se comentaba.
Sentí una mezcla de alivio y decepción.
—Cuéntame.
Valeria dudó.
—Mary, han pasado años. Puede que muchas cosas no sean ciertas.
—Aun así.
Ella suspiró.
—Lo único que recuerdo es que su hermano murió.
Las palabras me golpearon como una bofetada.
Por un segundo pensé que había escuchado mal.
—¿Qué?
—Yo tampoco entendía mucho porque éramos niños, pero recuerdo que todos hablaban de eso.
Mi corazón comenzó a latir con fuerza.
Mateo.
El niño que corría detrás de nosotros en el parque.
El niño que siempre quería jugar.
El niño que aparecía sonriendo en todas las fotografías.
Muerto.
No.
No podía imaginarlo.
—¿Cómo?
Valeria negó con la cabeza.
—No lo sé exactamente.
Pero los rumores eran horribles.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué rumores?
Ella bajó la voz.
—Que Lucas tuvo la culpa.
Me quedé inmóvil.
Completamente inmóvil.
—Eso es imposible.
La respuesta salió antes de que pudiera pensarla.
Porque conocía a Lucas.
Lo conocía.
O al menos había creído conocerlo.
Valeria levantó las manos.
—Por eso te digo que eran rumores.
Nadie sabía realmente qué pasó.
La familia se mudó poco después.
Y con el tiempo la gente dejó de hablar del tema.
Pero nunca olvidó lo ocurrido.
Yo tampoco.
Mi mente comenzó a girar.
Lucas.
Mateo.
La culpa.
El miedo.
La forma en que había reaccionado cuando mencioné a su hermano.
Todo empezó a encajar.
Y al mismo tiempo nada tenía sentido.
El resto del día transcurrió como una nube borrosa.
Asistí a mis clases.
Tomé apuntes.
Respondí algunas preguntas.
Pero mi cabeza estaba en otro lugar.
Porque si los rumores eran ciertos...
No.
No quería creerlo.
No podía creerlo.
Aun así, las palabras seguían resonando en mi mente.
"Lucas tuvo la culpa."
Cuando terminé mi última clase, recogí mis cosas y salí del edificio.
Y entonces lo vi.
Lucas estaba sentado solo en una banca cercana a los jardines.
Por primera vez desde que lo había reencontrado parecía tranquilo.
No tenía la capucha puesta.
Miraba algún punto perdido en la distancia.
Y por un momento volvió a parecer el chico que había conocido años atrás.
Solo un chico.
No un misterio.
No un secreto.
No un fantasma de mi pasado.
Simplemente Lucas.
Mi mejor amigo.
O al menos lo que quedaba de él.
Caminé hacia la banca.
Lucas me vio acercarme.
Y algo parecido al cansancio apareció en sus ojos.
—Hola.
—Hola.
Me senté a su lado.
Ninguno habló durante varios segundos.
El viento movía suavemente las hojas de los árboles.
Los estudiantes comenzaban a abandonar el campus.
Todo parecía extrañamente tranquilo.
—¿Qué sabes? —preguntó de repente.
Lo miré sorprendida.
—¿Qué?
—Sobre mí.
Sentí que mi estómago se encogía.
Porque por primera vez parecía dispuesto a hablar.
Y porque sabía exactamente a qué se refería.
—No mucho.
Lucas soltó una risa amarga.
—Eso es mentira.
Bajé la mirada.
—Sé que Mateo murió.
El silencio cayó entre nosotros.
Pesado.
Doloroso.
Inmenso.
Cuando reuní el valor para volver a mirarlo, Lucas tenía la vista fija en el suelo.
Y por primera vez parecía completamente vulnerable.
Como si hubiera bajado la guardia.
Como si estuviera cansado de luchar.
—¿Quién te lo dijo?
—Valeria.
Él cerró los ojos.
—Claro.
—Lucas...
—No.
Su voz fue suave.
No enojada.
No fría.
Solo cansada.
Muy cansada.
—No quiero escuchar lo que dijeron.
—No vine a hablar de rumores.
Lucas abrió los ojos lentamente.
—Entonces ¿de qué viniste a hablar?
Tragué saliva.
Porque la pregunta que iba a hacer podía cambiarlo todo.
—¿Son ciertos?
Su expresión se congeló.
Sentí que había cruzado una línea invisible.
Una que no podría deshacer.
—¿Cuáles?
—Los rumores.
Lucas me observó durante varios segundos.
Pareció debatirse internamente.
Como si estuviera luchando contra algo.
Y finalmente habló.
—Mateo murió por mi culpa.
Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.
—Lucas...
—Es verdad.
Su voz sonó vacía.
Desprovista de emoción.
Como si hubiera repetido esas palabras miles de veces.
Como si fueran una sentencia grabada en piedra.
—Yo estaba cuidándolo.
Mi corazón comenzó a romperse.
Porque ya no veía al joven distante sentado a mi lado.
Veía al niño de doce años que había perdido a su hermano.
—Fue un accidente.
Lucas soltó una pequeña risa.
Pero no había humor en ella.
—Eso es lo que todos dicen.
—Porque lo fue.
—No estabas allí.
La frase me dejó sin respuesta.
Porque tenía razón.
Yo no había estado allí.
No sabía qué había ocurrido.
No sabía qué había visto.
No sabía qué recuerdos lo perseguían cada noche.
Lucas se puso de pie.
Y durante un segundo pensé que volvería a marcharse.
Pero esta vez no lo hizo.
Simplemente permaneció allí.
Mirando el horizonte.
—Después de eso mi madre nunca volvió a ser la misma.
#3219 en Novela romántica
#57 en Ciencia ficción
#novelajuvenil #romance #drama, #romace, #jovenesprotagonista
Editado: 10.07.2026