Si había algo peligroso en este mundo...
Era una Camila que creía haber descubierto algo.
Porque cuando Camila tenía una teoría, no descansaba hasta demostrar que tenía razón.
Y normalmente la tenía.
Lo cual era aún más preocupante.
Durante los siguientes días pasamos mucho tiempo juntas.
Demasiado tiempo, según mi abuela.
—Ya parecen hermanas otra vez.
Comentó una tarde.
—Siempre hemos parecido hermanas.
Respondió Camila.
—Eso explica por qué hacen tanto ruido.
Ninguna de las dos pudo discutirlo.
Las vacaciones avanzaban despacio.
Adrián seguía enviándome mensajes todos los días.
Fotos.
Audios.
Videos.
A veces me mostraba edificios antiguos.
O comida extraña que encontraba durante el viaje.
O simplemente una selfie haciendo caras ridículas.
Y por más que quisiera burlarme de él...
Terminaba guardando algunas de esas fotos.
Lo cual jamás admitiría.
Jamás.
Aquella mañana estaba respondiendo uno de sus mensajes cuando Camila apareció detrás de mí.
—Sonríes mucho cuando hablas con él.
Casi dejo caer el teléfono.
—¡No hagas eso!
—¿Eso qué?
—Aparecer de la nada.
—No aparecí de la nada.
Llevo aquí dos minutos.
Eso era incluso peor.
—¿Era Adrián?
—Sí.
—¿Cómo está?
—Bien.
—¿Lo extrañas?
Le lancé una mirada.
Camila sonrió.
—Eso responde mi pregunta.
Intenté ignorarla.
No funcionó.
Porque una hora después estábamos sentadas en una cafetería.
Y volvió al ataque.
—Entonces.
—No.
—Ni siquiera he preguntado nada.
—Te conozco.
—Qué grosera.
Tomó un sorbo de su café.
Y después me observó.
—¿Eres feliz con Adrián?
La pregunta me tomó por sorpresa.
Porque era sincera.
No tenía tono de broma.
No estaba molestándome.
Simplemente quería saberlo.
Pensé la respuesta unos segundos.
Y luego sonreí.
—Sí.
Camila me devolvió la sonrisa.
—Bien.
—¿Eso es todo?
—Sí.
Parpadeé.
—Eso fue decepcionantemente normal.
—A veces hago preguntas normales.
—Muy pocas veces.
—Mary.
—Solo digo la verdad.
Seguimos hablando de otras cosas.
Hasta que alguien entró en la cafetería.
Y reconocí inmediatamente quién era.
—Lucas.
Él levantó la vista.
Y caminó hacia nuestra mesa.
—Hola.
—Llegas tarde.
Dijo Camila.
—Llegué exactamente a la hora acordada.
—Detalles.
Lucas soltó un suspiro resignado.
Y se sentó.
La conversación comenzó de forma normal.
Muy normal.
Demasiado normal.
Lo suficiente para que olvidara por completo la teoría absurda de Camila.
Hasta que fui al mostrador a pedir otra bebida.
Y los dejé solos.
No pasó mucho tiempo.
Quizás cinco minutos.
Tal vez menos.
Pero cuando regresé, noté algo extraño.
Lucas y Camila habían dejado de hablar justo cuando me acerqué.
—¿Qué pasa?
Pregunté.
—Nada.
Respondieron los dos al mismo tiempo.
Entrecerré los ojos.
—Eso fue sospechoso.
—No fue sospechoso.
Dijo Lucas.
—Fue extremadamente sospechoso.
Añadió Camila.
—No estás ayudando.
—Lo sé.
El resto de la tarde transcurrió con normalidad.
O al menos aparentemente.
Porque cada vez que miraba a Camila...
Ella tenía esa expresión.
La expresión de alguien que estaba pensando demasiado.
Y eso me ponía nerviosa.
Más tarde, cuando Lucas se marchó, finalmente decidí preguntar.
—¿Qué sucede?
—Nada.
—Camila.
—Mary.
—Habla.
Ella suspiró.
Y durante unos segundos pareció debatirse consigo misma.
Hasta que negó con la cabeza.
—Todavía no.
Fruncí el ceño.
—¿Todavía no qué?
—Todavía no estoy segura.
—¿Segura de qué?
Camila sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Misteriosa.
Y absolutamente irritante.
—Ya lo descubriré.
—Te odio.
—No es verdad.
Y lamentablemente tenía razón.
Aquella noche recibí una videollamada de Adrián.
La acepté inmediatamente.
Su rostro apareció en la pantalla.
Y sentí que una parte de mí se relajaba al instante.
—Hola.
—Hola.
—Te ves cansada.
—Tu amiga Camila me está estresando.
Adrián se echó a reír.
—Pobre Camila.
—No la defiendas.
—Jamás me pondría en tu contra.
—Buena respuesta.
—Lo sé.
Sonreí.
Y durante la siguiente hora hablamos de todo y de nada.
Como siempre.
Cuando terminó la llamada, me quedé observando el techo de mi habitación.
Pensando en lo afortunada que era.
Tenía a Adrián.
Tenía a Camila.
Tenía a Lucas de vuelta.
Y por primera vez en años...
Todo parecía estar bien.
No sabía que justamente eso era lo que más preocupaba a Camila.
Porque ella comenzaba a sospechar que la calma no iba a durar para siempre.
#3219 en Novela romántica
#57 en Ciencia ficción
#novelajuvenil #romance #drama, #romace, #jovenesprotagonista
Editado: 10.07.2026