Una pregunta incómoda
Los días siguientes fueron tranquilos.
Demasiado tranquilos.
Y eso debería haberme hecho sospechar.
Porque cuando Camila estaba tranquila, normalmente era porque estaba planeando algo.
La prueba llegó un martes por la tarde.
Estábamos las dos solas en mi habitación.
Ella estaba acostada sobre mi cama.
Yo intentaba leer un libro.
Intentaba.
Porque Camila no dejaba de hablar.
—Tengo hambre.
—Comimos hace una hora.
—Sigo teniendo hambre.
—Eso explica muchas cosas.
—Qué grosera.
Sonreí.
Y volví a mi libro.
O al menos lo intenté.
Porque cinco segundos después volvió a hablar.
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—No.
—Excelente.
Suspiré.
—Hazla.
Camila giró la cabeza para mirarme.
—Si Lucas nunca hubiera desaparecido...
¿Crees que habrían terminado juntos?
El libro casi se me cayó de las manos.
—¿Qué?
—Lo que escuchaste.
—¿Por qué preguntarías eso?
—Curiosidad.
—Mentira.
—Un poco.
Me quedé observándola.
Sin saber qué responder.
Porque nunca me había planteado esa pregunta.
Jamás.
Lucas siempre había sido Lucas.
Mi mejor amigo.
Mi compañero de aventuras.
La persona que estaba conmigo todos los días.
Nunca pensé en él de otra manera.
O al menos eso creía.
—No lo sé.
Respondí finalmente.
Y era verdad.
No lo sabía.
Porque nunca tuvimos la oportunidad de descubrirlo.
La vida tomó otro camino.
Uno muy diferente.
Camila permaneció en silencio.
Pensativa.
—Eso no fue un no.
—Tampoco fue un sí.
—Buen punto.
Por suerte, el timbre de la casa sonó en ese momento.
Salvándome de aquella conversación.
Porque no tenía ganas de seguir respondiendo preguntas extrañas.
Bajé las escaleras.
Abrí la puerta.
Y encontré a Lucas.
—Hola.
—Hola.
—¿Interrumpo algo?
—A mi estabilidad emocional.
Lucas parpadeó.
—¿Qué?
—Nada.
—Definitivamente algo pasó.
—Camila.
—Ah.
Aquello pareció explicarlo todo.
Entramos a la casa.
Y apenas aparecimos en la sala, Camila levantó una mano.
—Hola, Lucas.
—Hola.
—Sigues siendo raro.
—Gracias.
—Lo digo con cariño.
—Eso lo empeora.
No pude evitar reír.
Aquella tarde terminamos viendo una película.
Los tres.
Como cuando éramos niños.
Bueno.
Más o menos.
Porque ahora éramos universitarios.
Y porque ya no discutíamos por quién se sentaba más cerca de la televisión.
Aunque seguíamos discutiendo por cosas absurdas.
Algunas tradiciones nunca mueren.
A mitad de la película, mi teléfono vibró.
Una videollamada.
Adrián.
Sonreí automáticamente.
Y contesté.
—Hola.
Su rostro apareció en la pantalla.
—Hola.
—¿Cómo estás?
—Sobreviviendo.
—¿Todavía?
—España tiene demasiados museos.
Solté una carcajada.
Adrián siguió hablando.
Contándome cosas del viaje.
Historias de sus primos.
Anécdotas absurdas.
Todo normal.
Hasta que escuché una voz detrás de él.
Una voz femenina.
—¿Es ella?
Adrián giró la cámara.
Y una chica apareció en pantalla.
—Hola.
Parpadeé.
—Hola.
—Soy Elena.
Su prima.
—Mucho gusto.
—Así que tú eres Mary.
Sentí una sensación extraña.
Porque aquella frase ya la había escuchado demasiadas veces.
Y nunca terminaba bien.
Elena sonrió.
—Ahora entiendo por qué Adrián no deja de hablar de ti.
Desde el fondo escuché a Lucas atragantarse con algo.
Y a Camila reírse.
—Voy a matarlos a los dos.
Murmuré.
Adrián parecía querer desaparecer.
Y eso solo empeoró las cosas.
Después de unos minutos la llamada terminó.
Pero cuando levanté la vista...
Encontré a Camila observando a Lucas.
Otra vez.
Y entonces ocurrió algo pequeño.
Algo insignificante.
Algo que probablemente nadie más habría notado.
Nadie excepto Camila.
Porque mientras yo hablaba con Adrián...
Lucas no había estado mirando la pantalla.
Había estado mirándome a mí.
Y cuando nuestros ojos se cruzaron...
Apartó la mirada inmediatamente.
Fue un gesto tan rápido que apenas le di importancia.
Pero la expresión de Camila cambió.
Solo un segundo.
Lo suficiente para que entendiera algo.
Algo que empezaba a temer.
Esa noche, cuando Lucas se marchó, Camila cerró la puerta detrás de él.
Y permaneció unos segundos en silencio.
Pensando.
Mucho.
Demasiado.
—Camila.
—¿Sí?
—¿Qué pasa?
Ella me observó.
Y por primera vez desde que había llegado...
Pareció verdaderamente preocupada.
—Nada.
Pero esta vez no le creí.
Ni un poco.
#3219 en Novela romántica
#57 en Ciencia ficción
#novelajuvenil #romance #drama, #romace, #jovenesprotagonista
Editado: 10.07.2026