Cuando huir ya no basta

Capitulo 59- Te bloqueé

Te bloqueé

Pasaron cuatro días.

Cuatro días completos.

Y Adrián no hizo nada.

Ni una llamada.

Ni un correo.

Ni un mensaje por otra red social.

Nada.

Al principio intenté convencerme de que no significaba nada.

Estaba ocupado.

Muy ocupado.

Tenía trámites.

Reuniones.

Documentos.

Lo sabía.

Pero mientras más tiempo pasaba...

Más difícil era creerlo.

Porque no estábamos hablando de una hora.

O de un día.

Habían pasado cuatro.

Cuatro días desde que lo bloqueé.

Y parecía que ni siquiera lo había notado.

—Tienes cara de querer cometer un crimen.

Dijo Camila durante el almuerzo.

—Estoy considerando varias opciones.

—¿Qué hiciste?

La miré.

—Lo bloqueé.

Camila dejó caer el tenedor.

—¿Qué?

—A Adrián.

—¿LO BLOQUEASTE?

Varias personas voltearon a mirarnos.

—Habla más fuerte.

Tal vez no te escuchó toda la universidad.

—Mary.

Camila parecía genuinamente horrorizada.

—¿Por qué harías eso?

—No lo sé.

—Eso no es una respuesta.

—Estaba cansada.

Camila me observó durante varios segundos.

—¿Y él?

—Nada.

—¿Nada?

—Nada.

Por primera vez la expresión de Camila cambió.

Porque entendió exactamente por qué me dolía.

—Tal vez no se dio cuenta.

—Ese es justamente el problema.

Aquella tarde intenté estudiar.

Intenté concentrarme.

Intenté hacer cualquier cosa útil.

Fracasé miserablemente.

Por eso terminé en la biblioteca.

Donde encontré a Lucas.

Obviamente.

Últimamente parecía formar parte del mobiliario.

—¿Estudias o finges estudiar?

Pregunté.

—Ambas.

—Excelente.

Me senté frente a él.

Y durante unos minutos permanecimos en silencio.

Hasta que Lucas cerró su cuaderno.

—¿Qué pasa?

—Nada.

Respondí automáticamente.

Lucas levantó una ceja.

—Llevas demasiado tiempo con Adrián.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Empezaste a responder "nada" a todo.

A pesar de mí misma sonreí.

—Te odio.

—Lo sé.

Apoyé la cabeza sobre la mesa.

—Lo bloqueé.

Lucas permaneció inmóvil.

—¿A quién?

—A Adrián.

El silencio fue tan largo que levanté la cabeza.

—¿Vas a decir algo?

—Estoy decidiendo si eso fue valiente o increíblemente estúpido.

—Gracias por tu apoyo.

—De nada.

Solté una carcajada.

Y por un segundo olvidé por qué estaba molesta.

Solo un segundo.

—No se dio cuenta.

Dije después.

La sonrisa desapareció de mi rostro.

—Han pasado cuatro días.

Lucas bajó la mirada.

Y por primera vez pareció no saber qué decir.

—Tal vez...

Comenzó.

Pero se detuvo.

Porque ninguna explicación sonaba bien.

Y ambos lo sabíamos.

Aquella noche, mientras caminaba de regreso a casa, mi teléfono vibró.

Un número desconocido.

Fruncí el ceño.

Y abrí el mensaje.

"¿Me bloqueaste?"

Me quedé inmóvil.

Porque reconocería esa forma de escribir en cualquier parte.

Adrián.

Lo había notado.

Finalmente.

Observé la pantalla durante varios segundos.

Y por alguna razón no sentí alivio.

Tampoco satisfacción.

Solo cansancio.

Muchísimo cansancio.

El teléfono volvió a vibrar.

Otro mensaje.

"¿Podemos hablar?"

Leí aquellas tres palabras varias veces.

Porque hacía semanas que no hablábamos de verdad.

Y por primera vez...

No estaba segura de querer hacerlo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.