Cuando huir ya no basta

Capitulo 65- Cuando mi cabeza se calla

Cuando mi cabeza se calla

Los días después de la ruptura fueron extraños.

Porque el mundo siguió funcionando.

La universidad no se detuvo.

Los exámenes no desaparecieron.

Los profesores siguieron dejando tareas.

Y yo seguía levantándome cada mañana.

Aunque una parte de mí no tuviera ganas.

Lo peor llegaba cuando estaba sola.

Porque entonces los recuerdos aparecían.

Sin pedir permiso.

Una cafetería.

Un mensaje antiguo.

Una fotografía.

Una canción.

Cualquier cosa podía traerlo de vuelta.

Y entonces volvía esa sensación horrible en el pecho.

Como si la ruptura acabara de ocurrir otra vez.

Por eso empecé a odiar las noches.

Porque las noches significaban pensar.

Y pensar significaba recordar.

Aquella tarde estaba acostada en mi cama mirando el techo.

Sin hacer nada.

Simplemente existiendo.

Hasta que mi teléfono vibró.

Lucas.

"Sal."

Fruncí el ceño.

"¿Qué?"

La respuesta llegó inmediatamente.

"Estoy abajo."

Suspiré.

Cinco minutos después estaba bajando las escaleras.

Lucas me esperaba sentado en una banca frente al edificio.

Con los audífonos colgando del cuello.

Por supuesto.

—¿Qué haces aquí?

—Rescate humanitario.

—Vete.

—No.

—Lucas.

—Mary.

Lo observé unos segundos.

—Te odio.

—Lo sé.

—No es verdad.

—También lo sé.

Y contra mi voluntad terminé sonriendo.

Terminamos caminando sin rumbo.

Por un parque cercano.

Hablando de cualquier cosa.

Literalmente cualquier cosa.

Un profesor extraño.

Un examen imposible.

Una señora que paseaba cinco perros al mismo tiempo.

Nada importante.

Y precisamente por eso funcionaba.

Porque no tenía que hablar de Adrián.

No tenía que explicar cómo me sentía.

No tenía que fingir que estaba bien.

Simplemente podía existir.

Después de un rato Lucas sacó un audífono.

—Toma.

—¿Otra vez?

—Confía en mí.

—Eso nunca termina bien.

Aun así lo acepté.

La música comenzó.

Una canción suave.

Triste.

Pero bonita.

—¿Quién es?

Pregunté.

—Mon Laferte.

Solté una carcajada.

—¿Escuchas algo más?

—A veces.

—Mentiroso.

Lucas sonrió.

Y seguimos caminando.

Escuchando una canción tras otra.

Compartiendo los audífonos.

Compartiendo el silencio.

Y entonces ocurrió algo.

Algo pequeño.

Pero importante.

Me di cuenta de que llevaba casi una hora sin pensar en Adrián.

Una hora.

Completa.

Sin recuerdos.

Sin tristeza.

Sin lágrimas.

Solo caminando.

Escuchando música.

Hablando tonterías.

Y aquello me hizo detenerme.

Lucas me miró.

—¿Qué pasó?

Parpadeé.

—Nada.

—Esa cara significa que pasó algo.

Bajé la mirada.

No sabía cómo explicarlo.

Porque sonaba raro.

Muy raro.

—Gracias.

Dije finalmente.

Lucas frunció el ceño.

—¿Por qué?

Tomé aire.

—Porque cuando estoy contigo...

Me interrumpí.

Porque las palabras parecían demasiado grandes.

—¿Sí?

—Mi cabeza se calla un rato.

Lucas permaneció en silencio.

—Eso sonó preocupante.

No pude evitar reír.

—Lo digo en serio.

—Entonces deberías agradecerle a Mon Laferte.

—Idiota.

—Ya te estás riendo otra vez.

Y entonces me di cuenta.

Tenía razón.

Me estaba riendo.

De verdad.

No por compromiso.

No por educación.

De verdad.

Seguimos caminando hasta que empezó a oscurecer.

Las luces del parque comenzaron a encenderse.

Y el aire se volvió más fresco.

Por primera vez en días sentí algo diferente.

No felicidad.

Todavía no.

Era demasiado pronto para eso.

Pero tampoco era tristeza.

Era algo más pequeño.

Más sencillo.

Como una pausa.

Como poder respirar después de haber estado mucho tiempo bajo el agua.

Cuando nos despedimos frente a mi edificio, Lucas levantó una mano.

—Nos vemos mañana.

—¿Mañana?

—Sí.

—¿Quién dijo que quiero verte mañana?

—Yo.

—Qué autoritario.

—Lo sé.

Negué con la cabeza.

Y sonreí.

Otra vez.

Lucas comenzó a alejarse.

Y mientras lo veía marcharse comprendí algo.

Seguía extrañando a Adrián.

Seguía doliendo.

Seguía siendo difícil.

Pero por primera vez desde la ruptura...

Sentí que tal vez algún día dejaría de doler tanto.

Y esa noche...

Cuando me acosté en la cama...

No lloré.

Simplemente cerré los ojos.

Y me dormí pensando en una canción.

No en una despedida.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.