La infancia no siempre termina con risas ni con despedidas claras.
A veces se va en silencio, como alguien que cierra la puerta sin hacer ruido para no despertar a nadie.
Esta es la historia de quienes crecieron demasiado pronto, de quienes aprendieron a ser adultos cuando aún necesitaban ser niños.
No es una historia de héroes, sino de sobrevivientes emocionales.