Cuando la infancia se acorta

Capítulo 15 – La herida invisible

Ambos comprendieron que crecer rápido deja heridas que no sangran, pero que pesan igual.

No se ven, no se tocan, pero se sienten en cada gesto, en cada noche, en cada decisión.

Son heridas hechas de silencios, de responsabilidades impuestas, de emociones no atendidas.

Un abrazo nunca dado, una palabra nunca escuchada, una oportunidad robada: todo se acumulaba como piedras invisibles en sus pechos.

Cargar con ellas se volvió rutina, aunque a veces doliera respirar, aunque cada suspiro pareciera un recordatorio de lo que nunca pudieron tener.



#316 en Joven Adulto
#1609 en Otros
#20 en No ficción

En el texto hay: novela reflexiva y poetica

Editado: 16.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.