Cuando la infancia se acorta

Capítulo 18 – Permitirse sentir

Lucía aprendió que sentir no era un error.

Llorar no era debilidad, sino un acto de honestidad consigo misma.

Permitirse sentir fue un acto de valentía, un paso hacia lo que había sido negado por años.

Reconocer el dolor significaba empezar a sanarlo, aunque lentamente, aunque con miedo de que el mundo no lo comprendiera.

Comprendió que negarse a sentir era otra forma de perderse, y que cada lágrima contenida era un ladrillo más en la prisión que la obligaba a crecer antes de tiempo.



#316 en Joven Adulto
#1609 en Otros
#20 en No ficción

En el texto hay: novela reflexiva y poetica

Editado: 16.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.