Cuando la infancia se acorta

Capítulo 23 – Aceptar la herida

Aceptar la herida no significó olvidar. La cicatriz seguía ahí, silenciosa, recordándoles lo que fue y lo que no pudieron tener.

Pero ya no la negaban ni la escondían. Aprendieron a convivir con ella, a no dejar que definiera cada paso, a caminar junto a su dolor sin que este los paralizara.

La herida dejó de ser una condena y se volvió memoria, un recordatorio de fuerza, de supervivencia, de todo lo que habían soportado sin romperse completamente.



#316 en Joven Adulto
#1609 en Otros
#20 en No ficción

En el texto hay: novela reflexiva y poetica

Editado: 16.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.