Cuando la niebla se disipa

Capítulo 3

Había pasado una semana, Naya estaba un poco intranquila, seguía teniendo miedo a girar una esquina y encontrarse a Ethan. Pero nada había ocurrido, no había señales de él, las cosas parecían ir bien. Tenía poco trabajo, pero el suficiente para sustentarse y sus nuevos compañeros no estaban mal, en especial Eli. La chica se había encargado de mantener a Naya ocupada, sus charlas al atardecer en el porche trasero la ayudaban a alejarse cada vez más de Ethan, Eli no era consciente pero Naya estaba realmente agradecida de tenerla como compañera de piso. Se aventuraba a decir que era su primera amiga real en mucho tiempo. Con los chicos intentaba mantener la distancia, especialmente con Kai y lo había conseguido esquivar al mediodía toda la semana. Pero su racha terminaba ahí.

Naya había quedado con Eli, cuando está terminara su jornada en el box de crossfit, la chica había decidido que ya era hora de que conociera un poco más Northenville. A lo que no se había negado, la verdad que había pasado la semana en casa. Para ahorrar y no tener que ir con dos coches, Aaron, se había ofrecido a acercarla, el chico tenía que hacer unos recados por el pueblo y a la vuelta iría en el coche de Eli.

Cuando era la hora de marcharse, Naya bajó al salón en busca de Aaron. Mientras bajaba la escalera recibió un mensaje del chico. “¡No te puedo llegar, perdona! Kai te acerca que va en esa dirección. Te debo una.”

Naya se quedó quieta, dudando si volver a subir a su cuarto y decirle a Eli que no se encontraba bien. Pero se dio cuenta de lo estúpido que sería eso, el trayecto era corto y quizás le ayudaba a disipar sus dudas sobre el chico.

El viaje fue en silencio hasta que Naya habló.

– Perdona por ayer irme de esa manera. –

– No pasa nada. – respondió Kai.

Ambos se volvieron a quedar en silencio. En su interior Kai no podía evitar la energía electrizante que le hacía querer acercarse a Naya más, pero se resistía era algo que no quería, por suerte el viaje era corto.

Naya no tuvo que esperar mucho, después de bajarse del coche de Kai. Había sido un viaje tremendamente incómodo. Estaba segura de que a él no le acaba de caer bien Naya, y no le culpaba después de lo mal que fue su presentación.

Pronto, empezó a salir gente del box de crossfit. Para sorpresa de Naya, había mucha gente en la clase de su amiga, pero podía ser algo normal, ella no era la clase de persona que hiciera mucho deporte. Su amiga salía con el resto, hablando alegremente con un hombre de mediana edad.

– Entonces es mañana la reunión es especial por la luna llena, ¿no? – preguntó el hombre a Eli.

– Sí, además habrá nuevas iniciaciones. – respondió la chica, percatándose de la presencia de su amiga. – Nos vemos mañana. –

Eli se despidió del hombre y se acercó a Naya con una sonrisa.

– ¿Estás en un grupo de astronomía? – Naya tenía curiosidad por la conversación. Eli rió, era una persona con la que era fácil hablar y sentía que no tenía que andar con pies de plomo con ella.

– Más o menos. – respondió aun riendo, dirigiéndose al coche.

– Que guay, no te creía el tipo de persona que le gustan saber sobre las estrellas. - Naya la siguió con una sonrisa. – ¿A dónde vamos? –

– A tomar el mejor carrot cake del mundo, vas a flipar. – Eli estaba entusiasmada.

– Tú, ¿carrot cake? No es muy insano para ti. – bromeó Naya. Eli se tomaba muy enserio su dieta, decía que quería estar tan fuerte como una valquiria, la chica hizo un gesto muy dramático, como si el comentario de Naya fuera una ofensa y se metió en el coche.

– Como osas. – sobreactuó, y ambas rieron. – Es mi cheat meal y créeme lo vale. –

– Las expectativas están altas, espero que tengas razón. – dijo Naya mientras su amiga arrancaba el coche.

– Créeme, ni en la capital hacen tartas tan buenas. – insistió.

*****

La cafetería no era para nada como Naya esperaba, en otro tiempo el lugar había sido una floristería con su propio invernadero. La mayoría de las mesas estaban situadas en la parte de los ventanales, la zona estaba decorada con plantas, pero con un aire un tanto industrial, este era más notable en la parte del mostrador, dominada por una pared de ladrillo con estanterías de metal negro, llenas de platos vasos y alguna planta. Una vitrina llena de tartas a cada cual con mejor pinta que el anterior.

El lugar estaba a reventar y los trabajadores detrás del mostrador no paraban. Naya y Eli consiguieron encontrar una mesita libre cerca de una de las ventanas, la chica insistió en invitar a Naya, esta se sentó en la mesa a esperar, observando el lugar, era la estampa perfecta para pintar, pensó Naya.

El ajetreo del lugar hizo que Eli se demorase un poco, al final iba a ser cierto que eran las mejores tartas del mundo. La mirada de Naya surcó las mesas de alrededor, comprobando de manera inconsciente que seguía a salvo. Se dio cuenta de que en la mesa de al lado dos chicas no dejaban de mirarla y cuchichear, estaba volviéndose paranoica, pensó, quizás las chicas estaban mirando otra cosa y no a ella. Naya no pudo evitar bajar la mirada, cohibida. No le gustaba llamar la atención, hacia que se sintiera pequeña.

Eli por fin regreso con una bandeja con dos pedazos de carrot cake y dos tazas de té. La chica miró a Naya extrañada, se sentó, su amiga seguía perdida en sus pensamientos.




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