Los días pasaron y no hubo noticias de Clare, los lobos que había escuchado cerca de casa se habían alejado. Parecía que, por fin, Naya podía tener un poco de paz. Se dio cuenta que desde que había llegado apenas había visitado todas las cosas que tenía el pueblo. Por lo que se le ocurrió ir a hacer una ruta de senderismo y pintar las vistas desde un lugar diferente al tejado del porche trasero.
Pero no se iba a adentrar al bosque sin más, eso sería una locura, tras investigar vio que Northernville tenía varías rutas de senderismo predeterminada y se ajustaban a la dificultad que el senderista quisiera o eso decía internet.
Naya preparó su mochila con un cuaderno y su kit de pinturas de exterior, cogió el coche y condujo hasta el lugar dónde empezaba la ruta que ella había escogido; una para principiantes que pasaba por un riachuelo y en teoría acababa en un mirador dónde se veía todo el pueblo y más allá. En altura, des de donde más le gustaba para pintar. Tenía ganas además ponía en su búsqueda que era totalmente segura.
Cuando llegó aparcó el coche, el aparcamiento estaba casi vacío, solo había un par de coches aparcados. El inicio de las rutas estaba marcado por colores y como ella no es que estuviese acostumbrada a andar mucho cogió la ruta fácil que en un principio era dos horas de ida dos de vuelta. Algo asequible teniendo en cuenta que iba a parar un rato largo a pintar. En cuanto encontró el color se puso a caminar.
El inicio del camino estaba marcado por una pasarela con troncos y una barandilla que separaba de los árboles. Lo único que escuchaba eran los pájaros y el viento meciendo las hojas. El paisaje era precioso y Naya iba haciendo fotos mentales para pintarlas luego. El bosque en esa zona era denso de no ser por el camino marcado ya estaría más que perdida. Pero se sentía libre en esa inmensidad de árboles arbustos y hierba. La luz se colaba entre las copas de los árboles creando una mayor paleta de colores y dándole más matices al camino.
Llevaría media hora andando cuando llego al riachuelo que dividía en dos el bosque se sentó y saco su cuaderno y pinturas, se sentó en la pasarela y empezó a pintar, decidió simplemente hacer un esbozo básico y sacar una foto para terminarlo en casa. Al final como siempre perdió la noción del tiempo y acabo pintando más de lo que había planeado. Cerró el cuaderno y siguió por el camino.
Una vez pasado el riachuelo el bosque dejaba de tener la pasarela y se convertía en un camino de tierra flanqueado por los árboles. Estuvo andando otra media hora empezaba a estar cansada, pensó que tal vez debería unirse a Eli en sus salidas diarias para correr, porque no se veía a sí misma en una clase de crossfit, pero salir con su amiga era algo que veía viable. Ya solo le quedaba una hora de camino, a su alrededor solo había bosque el cual le intimidaba un poco, el tramo con troncos y vallas había sido mucho más tranquilo. Aquí con el bosque tan cerca se sentía insegura, estaba en alerta a cualquier sonido que escuchaba, pero aun así siguió caminando.
Se dio cuenta que en esa zona el bosque estaba más silencioso de lo normal, había dejado de escuchar los pájaros; solo escuchaba sus pasos y su respiración. Todos sus sentidos se pusieron en alerta esperando que algo pasara caminaba lo más rápido posible, pero estaba cansada. Se detuvo un instante a beber agua y le pareció ver una sobra moverse entre la maleza. Dio un par de pasos atrás sopesando volver, pero fuera como fuese estaba justo a la mitad del camino.
Aceleró el paso, diciéndose a sí misma que era simplemente una sombra del bosque que era frondoso en esa zona. Pero la sombra seguía ahí acechando entre las sombras. Empezó a correr y de entre las sombras apareció un lobo negro enorme, se quedó paralizada por un instante, todos sus sentidos alerta; se suponía que la ruta era segura. Empezó a caminar lentamente hacia atrás sin dejar de mirar a la bestia que se acercaba lentamente a ella. Su instinto le gritaba que corriese que ese animal la quería fuese como fuese y eso hizo.
Naya empezó a correr a todo lo que le permitía su cuerpo, en el momento que empezó a correr el lobo la siguió su velocidad mayor que la de ella. Pero no podía quedarse quieta o la iba a atrapar, la atraparía de todos modos, pero no quería morir quedándose quieta. Pero el animal era mucho más rápido y pronto la alcanzó dio un zarpazo a su mochila que la tiró al suelo, y se empezó a acercar lentamente a ella. Naya gateo intentándose levantar para poder seguir corriendo, pero el lobo no se lo permitió agarro con sus fauces el resto de su mochila y la lanzó haciéndola impactar contra un árbol que la dejo sin aire. Estaba jugando con ella, intento levantarse, pero del golpe la había dejado aturdida. El animal camino lentamente hacia ella, que consiguió levantarse aferrándose al árbol tenía al lobo a solo unos centímetros, ese iba a ser su fin. Pero de pronto escucho otro aullido y un lobo gris apareció de entre los árboles y se lanzó sobre la bestia que la tenía acorralada, dándole la oportunidad de huir.
Le dolían las costillas del golpe y le seguía costando respirar. Pero corrió en dirección a los restos de su bolsa cogió su teléfono y las llaves del coche. Observo como ambas bestias se enzarzaban en una lucha de arañazos y mordiscos; en la cual era imposible saber quién iba ganando. Se los quedó mirando unos segundos y echó a correr por donde había venido, con todas las fuerzas que tenía después del impacto. No quería ser presa de ninguno miro atrás y el lobo negro volvió a correr en su dirección, pero el lobo gris dio un salto y se interpuso entre ambos. Naya volvió a correr y no miró atrás, corrió y corrió hasta que llego al camino de madera miró hacia atrás y vio que no la seguía ninguna de las dos bestias, por lo que aprovecho para retomar el aire, el dolor seguía ahí a la par con el cansancio, pero siguió corriendo hasta que llegó al aparcamiento, se metió en su coche y ahí se permitió respirar.
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Editado: 11.04.2026