El líder de los comerciantes rio de forma falsa tratando de calmar las cosas.
- ¡Oh hombre!, solo queremos ganarnos la vida como todos los demás, ¿por que no nos dejas ir en paz, eh?
Los otros dos asintieron frenéticamente. Desde que ese hombre había desenvainado su espada sintieron la aterradora aura proveniente de él, sin duda era un gran guerrero de nivel cinco o seis.
- Hasta podemos darte un pequeño porcentaje de las ganancias, ¿qué dices?- dijo otro de ellos posando su mano en el hombro del hombre aun con cierto temor
Los lugareños que estaban observando la situación suspiraron resignados en sus adentros. En estos tiempos nadie se negaría a un poco de oro, y ellos siendo tan débiles no podrían reclamar justicia, en un pueblo tan alejado de la capital los guardias hasta llegaban a ser más peligrosos que esos estafadores.
Xacar desenrolló un poco sus pétalos, también estaba curioso sobre la decisión que tomaría el hombre, para la pequeña flor esta era una lección en vivo de cómo debía reaccionar ante situaciones tan peligrosas como esta.
Ni siquiera tuvo que desenvainar su espada, con sus manos desnudas el hombre tomó el brazo del comerciante y lo quebró en dos golpeándolo con su rodilla. El grito del comerciante fue como un balde de agua fría para todos. Los otros dos ni habían reaccionado cuando agarró de la nuca a uno y estampó su rostro en el suelo de tierra dejando una mezcla de saliva, sangre y tierra tanto en el suelo como en el rostro del estafador.
- Tu, tu…
Las palabras llenas del líder se quedaron atascadas en su garganta. Miro como sus dos compañeros se retorcían del dolor en el suelo y sin pensarlo mucho quiso correr hacia el bosque.
La flor dorada que aún observaba todo en estado de shock se movió ligeramente al sentir una pequeña vibración en el suelo, como pasos. Ante él el líder venía corriendo en su dirección y justo cuando su bota de cuero estaba encima suyo la barrera protectora lanzó su pie haciéndolo tropezar y caer al suelo. La barbilla del líder impactó en el suelo haciendo que se mordiera la lengua y sangre saliera de su boca.
- ¿Que…?
Pasos sonaron tras suyo. El hombre se había acercado con el rostro frío intercalando su mirada entre el estafador y la pequeña flor, a quien no sabía si era su ilusión pero parecía temblar mientras enrollaba sus pétalos.
- Hermano, por favor, puedo devolver el dinero y juro que nunca pondré un pie en el reino…
Sus palabras se quedaron en su boca ante la brutal patada que dio el hombre a su cabeza. El líder perdió el conocimiento poniendo los ojos en blanco. El hombre que hace unos segundos estaba a punto de irse dudo y fijó su vista en la flor, quien ya estaba tan encogida que si no fuera por el dorado de sus pétalos parecería un capullo o hasta una hierba cualquiera. No sabia porque pero esa escena le dio risa, haciendo que la comisura de su boca se elevará ligeramente. Se agachó y tocó suavemente la flor sintiendo el ligero temblor en las yemas de sus dedos. Limpio suavemente la gota de sangre que había manchado uno de sus pétalos, pero antes de retirar sus dedos la flor se irguió de repente, mostrando de forma asombrosa sus pétalos resplandecientes bajo la luz del sol.
Xacar miró curioso al hombre frente a él, era el primer humano que se acercaba a él en todos estos años, su toque lejos de asustarlo o incomodar lo hizo sentir bien, y viendo cómo había ayudado a los lugareños decidió ser un poco más amable. Sus dos hojas se enroscaron ligeramente en uno de sus dedos, Xacar vio que en su brazo aun caían pequeñas gotas de sangre de su herida y con un solo pensamiento envió a través del contacto un poco de energía curativa. El hombre abrió los ojos sorprendido ante las acciones de la flor, aunque se había sorprendido ante la interacción de esta demostrando que era una planta mutada nada fue más impactante que sentir la energía curativa entrando por las yemas de sus dedos como una ligera corriente cálida y centrándose en la herida de su brazo.
- Gracias- murmuró disipando la enorme sorpresa de su rostro
Varios pasos se escucharon tras suyo impidiendo que Xacar agitara sus pétalos en señal de amistad.
- Muchas gracias por lo que hizo mi señor, nos salvó de ser robados por esos bandidos
- si, quien sabe a cuantos más nos habrian estafado si no fuera por usted
El hombre negó tapando de forma inconsciente a la flor con su cuerpo. Lanzó la bolsa de monedas a los aldeanos.
- Aquí está lo que les habían robado.
Los aldeanos agradecieron una y otra vez para después alejarse a repartir el dinero. El hombre miró a los otros tres inconscientes con el ceño fruncido. Miro a la pequeña flor que yacía quieta y murmuró:
- Volveré en un momento- se levantó y recalco- no te muevas mucho- no quería que otros se dieran cuenta que la flor era una especie mutada
Xacar no sabía las intenciones del hombre, pensó que lo decía porque vendría a agaradecerle o quien sabe hasta venía a hacerle compañía. Vio impresionado como el hombre cargaba a los tres fornidos comerciantes en sus hombros como bultos y caminaba con ellos hasta perderse en las calles del pueblo más allá del mercado y la plaza. Lo que Xacar no sabía es que el hombre llevaba a los hombres ante la milicia real para ponerlos bajo arresto y enviar hombres a custodiar la flor, debía de enviar una carta de forma urgente a su majestad, con esta pequeña flor la falta de un Kebab quedaría resuelta, solo tendrían que llevarse la flor y esperar a que esta mutará a un humano, aunque que su majestad aceptara a otra raza ya seria otra historia.
En el otro extremo del pueblo Xacar sufría de un dolor inimaginable. Su tallo se retorcía y sus pétalos iban cayendo uno a uno produciéndole aún más dolor. No sabía qué pasaba, pero su memoria heredada pasaba rápidamente hasta detenerse en ciertos pasajes que antes estaban sellados.
Una vez cambiado de forma, el elfo se adaptara a la raza según lo dicte el entorno, sus rasgos y aura quedarán ocultas hasta que el elfo logre dominar el poder y la memoria del clan. La flor prevalecerá como un segundo cuerpo, en quien podrá transformarse cuando quiera. Solo avanzando de nivel la seguridad del elfo quedará garantizada, hasta entonces no se podrá revelar su verdadera raza a ningún ser.