Cuando la nieve cae [bl]

Capitulo 3

El recién transformado Xacar caminaba tambaleante por las calles de tierra, olvidándose por completo de las palabras del hombre. Sus ojos brillaban llenos de emoción y curiosidad, después de tantos años al fin pudo recorrer las calles que siempre había visto como un espectador.

Los puestos de comida llenaban el aire de un olor tentador y fragante haciendo rugir la barriga de Xacar. Observó con expresión boba y con la saliva casi cayendo de su boca, frente a él un puesto de comida freia masas de harina con queso por dentro, el olor hacía que Xacar casi quisiera arrebatar la masa de las manos del vendedor, pero pronto se sintió mal por sus malos pensamientos. Tras tantos años de observación Xacar sabía que debía pagar por la comida o cualquier otra cosa. Solo que no sabía cómo ganar dinero.

Justo cuando iba a dar media vuelta para irse con rostro abatido una figura pasó rápidamente chocando con Xacar haciendo que este que apenas se estaba acostumbrando a usar su cuerpo humano cayera con un golpe seco al suelo. El otro hombre vestía una armadura dorada con una extraña bestia rugiendo.

- Lo siento niño, ¿estás bien?- se apresuró a levantar a Xacar del suelo

Xacar asintió sintiéndose mareado, el hambre lo estaba matando. Tal vez esta imagen era común entre el pueblo, pues el hombre vio con pesar al niño delgado y con piel enfermiza, por lo que sacó cinco monedas de oro y se las dio.

- Tu compensación…- metió las monedas entre las manos de Xacar

Xacar miró sorprendido al hombre, su corazón se llenó de calidez, quiso agradecer pero el hombre ya había salido corriendo junto a otros humanos que portaban la misma armadura. El elfo se dijo a sí mismo que si lo volvía a ver debía agradecerle debidamente y con una sonrisa alegre volvió al puesto de masas a comer.

Al otro lado del pueblo varios guardias al recibir el informe del capitán de la guardia se apresuraron a correr al límite del bosque en busca de la flor dorada. Al llegar inspeccionaron el lugar y lo que vieron les helo la sangre, en un rincón discreto yacían pétalos dorados en el suelo, estaban frescos, como si apenas una hora se hubieran caído de la flor.

- Maldición, ¿que le diremos al capitán y a su majestad?

- ¿Nos culparan?- preguntó uno con temor

El hombre que había hablado anteriormente lo golpeó en la cabeza con rabia

- Apresurense a registrar los alrededores, seguramente alguien arrancó la flor.

Los guardias se dispersaron por todo el pueblo buscando frenéticamente a la flor. Mientras tanto la recién transformada flor comía felizmente las masas de harina, las lágrimas casi se desbordan de sus ojos por la satisfacción, una vez satisfecho vio que le quedaron dos monedas de oro y siete de plata. Tenía que buscar una forma de ganar dinero.

- Disculpe, ¿sabe en donde puedo ganar dinero?

La señora que fritaba las masas no lo miró, pero pensó seriamente en la pregunta del joven.

- Oi que gente de la capital están buscando jóvenes que trabajen en la Guardia como sanadores o Kebac

Xacar inclinó su cabeza con confusión- ¿cómo es el trabajo?

Esta vez la mujer si miro a Xacar con una mirada incrédula, en estos tiempos estas palabras eran sumamente importantes o conocidas hasta para gente no letrada como ella.

- Son personas que pueden curar con poder espiritual, y los Kebac son aún más importantes, ellos curan y bendicen, una bendición puede transformar una tierra infértil en fértil, puede bendecir objetos o agua que alejan a los demonios o hasta crear barreras protectoras.

La mujer contó emocionada para después decir con expresión triste.

- Lastima que en nuestro reino hace siglos que no ha nacido un Kebac

Xacar asintió, lo que comentaba la mujer era parecido a los hechizos de curación del clan elfo. ¿Debería ir a la capital como curador?, el pequeño elfo sabía que su poder podría resultar sospechoso para el mundo humano, por lo que tenía que ocultar el mayor potencial de su poder. Con estos pensamientos Xacar camino feliz por el pueblo buscando un lugar para dormir, siendo una flor estaba acostumbrado a dormir bastante por lo que después de llenar su estómago estaba somnoliento.

Al final llegó a un estrecho callejón en donde la luz del sol entraba escasamente, su cuerpo se transformó con una luz dorada y pronto una flor apareció en el estrecho callejón, sus pétalos enrollados se balanceaban lentamente con el suave viento.

La flor no tenía ni idea de todo el revuelo que había causado. Los guardias informaron al Capitán que la flor no fue encontrada. El capitán se mantuvo en silencio, pero si vieras sus manos apretadas en puños te darías cuenta que estaba furioso.

La carta ya había sido enviada a su majestad y ahora no tenían la flor, una vez su majestad volviera tendría que tolerar su ira por su incompetencia, aunque las dudas aún persisten, ¿la flor fue arrancada o ya se había transformado en humano?

- Mañana iniciara el reclutamiento de curadores para la Guardia- pauso pensando sus siguientes palabras- cualquier persona sospechosa o con un aura divina relativamente fuerte debe ser traída ante mi

El guardia asintió y respondió- ¡Sí señor!

El Capitán una vez el guardia partió suspiró mirando el lugar en donde había estado su herida. Con un poder así tal vez su pequeño esposo podría curarse definitivamente. En sus ojos brilló una fuerte determinación, debía de encontrar a esa flor cueste lo que cueste.

Al día siguiente Xacar pasó tranquilamente el reclutamiento de curadores de la Guardia. Nadie lo molesto o llevo a otro lugar. Simplemente le avisaron que partirían al día siguiente. El elfo yacía feliz de por fin conseguir trabajo, ya quería comprar toda esa comida humana deliciosa, pero contrario a su alegría la milicia real yacía sombríamente frente al capitán. Una pequeña flor escurridiza había puesto patas arriba el ánimo y orden de estos guerreros implacables

Nota:




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