Cuando la noche aprendió a latir

Capítulo 25: Cuando La Noche Aprendió A Latir

Años después, la noche ya no era silencio.

Era vida.

Lía caminaba por el parque con una calma que antes no conocía. Las luces no le molestaban, la gente no la inquietaba. El mundo seguía siendo humano… y ella también, a su manera.

Áron la observaba desde un banco cercano.

Siempre lo hacía así. No por vigilancia, sino por costumbre. Por amor.

—Dejas de mirarme como si pudiera desaparecer —dijo Lía sin volverse.

Áron sonrió.

—Nunca —respondió—. Solo admiro que sigas aquí.

Ella se sentó a su lado. Sus manos se buscaron sin pensarlo.

—¿Sabes qué es lo extraño? —dijo Lía—. No siento que haya perdido nada.

Áron bajó la mirada.

—Yo sí —admitió—. Perdí el miedo a sentir… y eso era lo único que me protegía.

Lía apoyó su cabeza en su hombro.

—¿Te arrepientes?

Áron negó lentamente.

—Durante siglos pensé que ser vampiro significaba no tener alma —dijo—. Que el amor era una debilidad peligrosa.

Hizo una pausa.

—Estaba equivocado.

Lía alzó el rostro para mirarlo.

—¿Entonces qué somos?

Áron la observó con una ternura que antes le habría parecido imposible.

—Somos una elección diaria —respondió—. No un destino. No una maldición.

El viento nocturno pasó entre los árboles. Lía cerró los ojos un instante.

—Mi corazón aún late —dijo—. No como antes… pero lo hace.

Áron apoyó su mano sobre su pecho, sintiendo ese ritmo suave que nunca dejaría de asombrarlo.

—Y el mío no —respondió—. Pero cuando te amo… juro que algo se mueve aquí dentro.

Lía sonrió.

—Tal vez eso es ser humano —dijo—. No por la sangre… sino por lo que elegimos cuidar.

Áron la miró como si la viera por primera vez.

—Amarte —confesó— fue lo que me devolvió lo que creí perdido. No me hizo menos monstruo.

Se inclinó hacia ella.

—Me hizo más real.

La noche avanzó. Las estrellas seguían ahí.

Y mientras caminaban juntos, sin promesas eternas ni finales perfectos, Áron entendió algo que nunca había aprendido en siglos de oscuridad:

La noche no dejó de existir.
No se volvió luz.

Pero aprendió a latir.

Por ella.
Por ellos.
Por amor.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.