Un libro y una taza de té
eso éramos,
eso pensé que seríamos siempre
unidos por palabras,
entrelazados por hebras
me equivoqué.
Nunca me equivoco.
Creí en tu amor,
las páginas se arrugaron,
el líquido se enfrió.
Mi corazón latía, pero no por la misma razón
que el tuyo lo hacía.