Cuando un instante se vuelve eterno,
un silencio se hace grito,
mis ojos se abren y mi garganta se cierra.
Todo da vueltas, gira y vuelve a girar,
quiero escapar pero no sé cómo hacerlo.
Paralizada, así es como me siento,
sin sangre en las venas,
sin oxígeno en los pulmones,
sin lágrimas en los ojos.
Muerta por dentro,
con una sonrisa para nada sincera por fuera.