Cuando la noche susurra mi nombre

Irte

¿Cómo es posible que todas mis palabras

no signifiquen nada para ti?

A pesar de que lo intente, sigues estando

ajeno a mí.

Me llegué a preguntar si era yo el

problema.

Si soy yo la que hace las cosas mal,

la que no tiene dignidad por seguir

intentando algo que no puede ser.

Que no está ahí.

No era yo el problema. Nunca lo fui.

La cuestión estaba en sí importaba lo

suficiente para quedarse.

Pero, ¿cómo ibas a quedarte

si nunca llegaste?

Me fui.

Y eso sí se sintió bien.




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