Cuando la noche susurra mi nombre

No lo entiendes

No me digas que lo entiendes cuando

nunca sentiste que te estuvieras

ahogando.

Que el dolor es algo constante e invisible,

recorriendo el cuerpo como una sinfonía.

No.

No lo entiendes.

Y me alegra que no lo entiendas, pero no

necesito tu compasión, tus palabras de

aliento vacías como mi corazón.

Mi mente es una continua tormenta y

dejaste bien claro que no puedes

manejarlo.

Así que, con cada respiración te dejo ir y

me dejo ir en el proceso.

El cuerpo temblando, las manos frías, la presión en los labios, el mareo en la cabeza.

No.

Definitivamente no lo entiendes.




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