Porque te perdí
y no recuerdo
cómo eran tus besos,
cómo se sentía tu cuerpo.
Ahora paso los días
acostada en mi cama,
soñando con tus ojos,
rezándole a la nada.
Y a veces pienso
que lindos días eran esos
donde nos amábamos sin reproche,
donde nos jurábamos amor eterno.