Vayamos al sur,
donde el frío hace que tus ojos brillen
y que tus mejillas se tiñan de rojo.
Vayamos al sur,
donde la brisa hace bailar tu pelo
y el chocolate endulza tu boca.
El paisaje me duró un momento.
Me di cuenta que el invierno caló en tu
pecho,
volviendo a tu corazón un infierno
gélido.