Creo que nunca tuve complejos con mi cuerpo
hasta que los empecé a tener.
Hasta que una persona dijo que eso no le gustaba
de mí.
Hasta que alguien apuntó las cicatrices en
mis caderas y la forma de mi cintura
o cuando alguien me hizo sentir mal por
mi nariz y la textura de mi pelo.
Nunca tuve complejos
hasta que alguien más me los hizo notar.