Mantente salvaje,
Hija de la Luna.
Sabes que estaré aquí,
no importa lo que ocurra.
Tengo que contarte un secreto
del sol y las estrellas,
de las nubes y el cielo.
Sigue sonriendo, vendrán días buenos.
Y a partir de ahora
podrás ver el brillo en sus ojos,
sentir el aliento en tu rostro
y solo serán un recuerdo.
Así que mantente salvaje,
Hija de la Luna.
Sigue respirando,
y deja que fluya.