Te vi entre humo y luces
bailabas con tu pelo suelto
tus ojos verdes eran de ensueño
y pensé que podría comerte como unos dulces.
Todo era violeta y de cristal,
el anillo en tu dedo era lo que podía pensar.
Y ahí me di cuenta que no era casual
la noche estaba por empeorar.
El secuestro se convirtió en rescate.
La ilusión del escape te poseyó.
Tu nombre era como el de una flor
y en la oscuridad te subiste a mi carruaje.
Eras el sol de mi vida
pintaste mi mundo en colores
pero resultó ser una mentira
el “no me quiere” de las flores.