Cuando las estrellas caen

Capítulo VII La peor y mejor pregunta del mundo Parte 2

Axel permaneció unos segundos en silencio.

Parecía debatirse consigo mismo.

Movía el pie contra el suelo, se acomodaba la correa de la maleta y volvía a soltarla. Después respiraba hondo, como si estuviera reuniendo el valor suficiente para hacer algo de lo que ya no había marcha atrás.

Nunca lo había visto tan nervioso.

Y, por alguna razón, eso también empezó a ponerme nerviosa a mí.

—Axel...

—¿Sí?

—¿Estás seguro de que todo está bien?

Sonrió con cierta incomodidad.

—Ojalá lo supiera.

Antes de que pudiera preguntarle otra cosa, metió una mano en el bolsillo del uniforme.

Durante un instante pensé que sacaría una carta.

O una fotografía.

O cualquier cosa menos aquello.

Era una hoja.

Muy doblada.

Exageradamente doblada.

Tanto que parecía haber pasado días enteros escondida en su bolsillo.

La sostuvo entre los dedos sin atreverse a entregármela.

—¿Qué es eso?

Miró la hoja y luego a mí.

—Mi peor idea.

No pude evitar reír.

—Eso no responde mi pregunta.

—Es un examen.

Parpadeé.

—¿Un examen?

Asintió con una mueca de vergüenza.

—Uno muy malo.

—¿Sacaste mala nota?

—No exactamente.

Entrecerré los ojos.

—Axel...

—Léelo primero.

Me tendió la hoja.

Nuestros dedos se rozaron apenas un instante al tomarla.

Fue un contacto mínimo.

Pero suficiente para que mi corazón volviera a acelerar el paso.

Desdoblé el papel con cuidado.

Era una vieja evaluación de matemáticas.

En la parte superior destacaba un enorme 3.0, escrito con marcador rojo y acompañado de un comentario del profesor que decía: "Puedes hacerlo mejor."

No pude contener una pequeña sonrisa.

Levanté la vista.

—¿De verdad guardas tus exámenes reprobados?

Él se encogió de hombros.

—No era por la nota.

—Entonces...

Señaló el papel con la barbilla.

—Sigue leyendo.

Volví a bajar la mirada.

Debajo de los ejercicios, escritos con una tinta azul algo desordenada, aparecían unas palabras que claramente no pertenecían al examen.

"Marca una opción."

Fruncí ligeramente el ceño.

Más abajo había tres pequeños cuadros.

◇ Sí.

◇ No.

◇Tal vez.

Una sonrisa confundida apareció en mis labios.

—¿Qué significa esto?

Axel tragó saliva.

—Un poco más abajo.

Seguí leyendo.

Y entonces la vi.

"¿Quieres ser mi novia?"

Sentí que todo el ruido del colegio desaparecía.

El viento.

Las voces.

Los pasos de los estudiantes.

Todo dejó de existir por un instante.

Solo estaban aquella hoja...

Y esas cuatro palabras.

Levanté la vista lentamente.

—Axel...

Él se cubrió el rostro con ambas manos antes siquiera de que pudiera decir algo.

—Lo sabía.

Parpadeé.

—¿Qué?

—Es horrible.

No pude evitar sonreír.

—¿Qué cosa?

—La forma de pedirte que seas mi novia.

Suspiró con dramatismo.

—Es, sin ninguna duda, la peor idea que he tenido en diecisiete años.

Di un pequeño paso hacia él.

—Axel...

—No, espera.

Levantó una mano, todavía sin atreverse a mirarme.

—No me interrumpas mientras entro oficialmente en pánico.

Aquello fue demasiado.

La risa escapó de mis labios antes de que pudiera contenerla.




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