Cuando las estrellas caen

Capitulo XXIV La foto para el futuro Parte 1

“A veces la felicidad consiste simplemente en guardar un instante antes de que se convierta en recuerdo.”

Había una costumbre extraña que Axel tenía desde niño.

Guardar recuerdos.

No solo en su memoria.

También en fotografías.

Muchas fotografías.

Demasiadas fotografías.

—No necesitamos otra foto.

Dije por quinta vez aquella tarde.

Axel levantó el teléfono y me miró con una sonrisa.

—Sí la necesitamos.

—Tenemos cientos.

—Exactamente.

—Eso no ayuda a tu argumento.

—Claro que sí.

—No.

—Sí.

—Estrella Fugaz.

—Tomatito.

Suspiré.

Era imposible ganar una discusión con Axel cuando ya había decidido algo.

Y, por supuesto, ya había decidido que necesitábamos otra fotografía.

Faltaban pocos meses para terminar el colegio.

Y aunque ninguno lo decía demasiado, los dos empezábamos a sentirlo.

Todo parecía estar ocurriendo demasiado rápido.

Los últimos exámenes.

Las despedidas que todavía no queríamos llamar despedidas.

Las conversaciones sobre universidades.

Los planes que poco a poco comenzaban a dejar de ser sueños lejanos y se convertían en decisiones reales.

Los profesores hablaban constantemente de lo que vendría después.

Nuestros padres también.

Incluso nuestros amigos habían comenzado a preguntarse qué haríamos cuando todo aquello terminara.

Y Axel…

Axel hablaba del futuro más de lo habitual.

—¿Ya sabes qué vas a hacer después de graduarte? —me preguntó aquella tarde.

—Más o menos.

—Eso significa que no sabes.

—Significa que todavía estoy pensando.

—Yo ya tengo algunas ideas.

—Lo sé.

—¿Y tú?

Me encogí de hombros.

—Quiero estudiar Psicología.

Axel sonrió.

—Eso sí lo tienes claro.

—Sí.

—Entonces ya tienes una parte del camino.

Lo miré.

—¿Y si las cosas no salen como espero?

Axel tomó mi mano.

—Entonces encontrarás otro camino.

—¿Así de fácil?

—No dije que fuera fácil.

Me miró con una sonrisa tranquila.

—Dije que vas a encontrarlo.

Bajé la mirada hacia nuestras manos.

Había algo en la seguridad con la que Axel decía esas cosas que siempre conseguía tranquilizarme.

—Gracias.

—Siempre.

Continuamos caminando sin prisa.

Hasta que vi que Axel llevaba el teléfono en la mano otra vez.

Entrecerré los ojos.

—No.

Axel me miró.

—¿Qué?

—No sé qué estás pensando, pero no.

—Ni siquiera he dicho nada.

—Te conozco.

Sonrió.

—Entonces sabes que quiero una foto.

Suspiré.

—Otra vez no.

—Sí.

—Axel, tenemos cientos.

—Exactamente.

—Ese argumento sigue sin tener sentido.

—Para mí sí.

Levantó el teléfono.

—Quiero una de hoy.

—¿Por qué?

Axel se quedó pensativo unos segundos.

—Porque quiero recordarla.

Lo miré.

Su respuesta había sido demasiado sencilla.

Pero, por alguna razón, me hizo sonreír.

—Está bien.

—¿De verdad?

—Una.

Axel sonrió inmediatamente.

—Sabía que ibas a aceptar.

—No te emociones.

—Demasiado tarde.

Me acerqué a él y acomodé mi cabeza sobre su hombro.

Axel pasó un brazo alrededor de mí.

Por un instante nos quedamos así.

Sin hablar.

Solo disfrutando de la tarde.

Entonces levantó el teléfono.

—Sonríe.

—Estoy sonriendo.

—No parece.

—¿Cómo que no?

—Parece que estás pensando demasiado.

—Porque estoy pensando.

—¿En qué?

Lo miré.

—En nosotros.

Axel bajó un poco el teléfono.

—¿Eso es bueno?

Sonreí.

—Sí.

—Entonces quédate pensando.

Volvió a levantar la cámara.

—Tres.

—Axel, espera.

—Dos.

—¡No estoy lista!

—Uno.

Flash.

—¡Axel!

Él comenzó a reír.

—Salió perfecta.

—Ni siquiera la has visto.

—No importa.

—¿Entonces para qué la tomaste?

Axel miró la pantalla.

—Porque eres tú.

Y esa respuesta consiguió que dejara de quejarme.

—Eres imposible.

—Pero me quieres.

—Muchísimo.

Axel sonrió y guardó el teléfono.

Seguimos caminando.

Sin saber que aquella no sería la última fotografía que tomaríamos juntos.

Y tampoco sabíamos que, dentro de unos meses, muchas de las cosas que entonces parecían lejanas…

estarían a punto de convertirse en realidad.

Pero esa tarde todavía no queríamos pensar en eso.

Por ahora solo éramos Axel y Samantha.

Dos estudiantes intentando disfrutar sus últimos meses de colegio.

Dos personas que todavía creían que tenían muchísimo tiempo.

Y una fotografía que, sin saberlo…

estaba a punto de convertirse en algo mucho más importante que una simple imagen.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.