María se apartó lentamente de la camilla, sintiendo el rostro arder, y le dio paso al médico, quien se acercó con tono sereno pero cuidadoso para dirigirse a los padres de Julián.
—La operación fue un éxito —explicó—. Sin embargo, la recuperación será muy lenta. Al caer, sufrió múltiples fracturas en una de sus piernas y también se vio comprometida la cadera. Requerirá muchos cuidados constantes, sesiones de fisioterapia y, más adelante, una segunda intervención quirúrgica para su total recuperación.
Mientras el doctor seguía hablando, María quedó perdida en sus pensamientos, sintiendo cómo se le encogía el pecho. En apenas seis días sería la graduación, y lo más seguro era que Julián no pudiera estar allí. La idea le dolió más de lo que esperaba.
Cuando el médico salió de la habitación, ella se acercó de nuevo a la cama. Sabía que ya era tarde y debía volver a casa; su madre estaría preocupada. Se inclinó hacia él y, con voz suave, le preguntó:
—¿Podré visitarte mañana?
Julián asintió lentamente, con un leve temblor en el rostro, y una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios, débil pero sincera. No hubo juramentos ni palabras grandes, solo ese gesto sencillo que valía más que cualquier promesa.
María se despidió con respeto de sus padres y salió de la habitación apresurada. Al cruzar la puerta y caminar hacia la salida del hospital, llevaba el corazón dividido entre dos sentimientos: la tristeza profunda por todo lo que Julián tendría que atravesar, y una callada alegría al saber que, ahora, al menos podría acercarse a él.
Al llegar a casa, le explicó a su madre lo sucedido. Ella, que ya había notado el interés de su hija por aquel chico y con quien en alguna ocasión había hablado confidencialmente sobre él, la escuchó sin juzgarla, entendiendo perfectamente lo que su hija sentía en ese momento.
María se encerró en su habitación, pero el sueño no llegaba. Cerraba los ojos y lo único que veía era a Julián, tan frágil y quieto, tendido en la camilla del hospital. Y en la quietud de la noche, comprendió que esa distancia que antes parecía insalvable ahora se había transformado en algo mucho más difícil de soportar: el tiempo contando hacia atrás, y un amor que apenas comenzaba a hablarle al corazon. Continuara
Editado: 29.08.2026