Julián tomó aire, como si necesitara reunir todo el valor del mundo para pronunciar lo que venía guardando, y la miró fijamente, con los ojos llenos de verdad y de temor a la vez.
—María, tengo muchas cosas por decirte, y empezaré por las más importantes. Mis padres llegaron a un acuerdo y, apenas me recupere un poco, me enviarán a Francia. Allí vivimos un tiempo antes, tengo nacionalidad y también familia que podría recibirme. La intención es que me recupere por completo y continúe allí mis estudios superiores. Siempre he deseado estudiar Medicina, y quisiera graduarme en la misma universidad donde se graduó mi madre, aunque ella nunca ejerció la profesión. Sé que esta decisión es muy difícil, porque significa alejarme de ti… y eso me duele más de lo que puedo explicar. Pero también quiero irme para convertirme en un hombre de bien, con un futuro, capaz de sobrellevar su propia vida.
Hizo una pausa, y su voz se volvió más suave, más íntima, como si solo quisiera que ella lo escuchara.
—Al principio quise alejarme de ti, evitarte… no porque no me agradaras, sino porque mis emociones no son estables. Yo siempre sobrepienso todo, y temía que las cosas no salieran bien. Pero con el tiempo fue imposible: no pude evitar sentir mucho más de lo que imaginaba. Deseaba verte, y cada día, sin darme cuenta, buscaba mi reflejo en tus ojos, María. Cada vez que te veía, algo en mí cambiaba, y ya no podía fingir que no me importabas. Pensaba en ti cuando leía, cuando caminaba, cuando estaba solo… y la verdad es que no quiero irme sin haberte dicho todo esto. No quiero cruzar el océano llevándome palabras que debí decirte aquí, a tu lado, mirándote a los ojos. No sé cuánto tiempo pasará hasta que volvamos a vernos, y no quiero que entre nosotros quede ninguna duda, ni ningún secreto sin revelar. Tú, que siempre me miraste con una ternura que yo no merecía al principio.
La miró con valentía, con el corazón latiéndole a flor de piel, y le preguntó con suavidad, con la voz apenas un susurro:
—Antes de seguir, necesito saberlo… ¿alguna vez has pensado en mí, en nosotros? ¿Alguna vez has imaginado que podríamos acercarnos más? Maria dime.. ¿Me quieres aunque sea un poco?
Se calló entonces, esperando. Y en ese silencio, todo lo que él había callado durante meses quedaba expuesto, esperando solo la respuesta de ella.
Continuara...
Editado: 29.08.2026