Cuando los relojes dejan de latir

Capítulo 14 – Alianzas inesperadas

El aire estaba cargado de humedad y misterio. Las farolas líquidas del Reflejo proyectaban sombras largas y ondulantes sobre los muros de piedra, como si cada rincón contuviera secretos que murmuraban al oído de quien los escuchara. Adrián caminaba detrás de Seraphine, con el corazón aún latiendo tras su intenso diálogo anterior.

—Adrián, debemos detenernos —dijo Lyra, saliendo de entre la penumbra con una velocidad elegante, casi silenciosa. Su mirada era profunda, evaluadora—. Hay cosas que necesitas saber… cosas que no te contaron.

Adrián frunció el ceño, atento a cada palabra.
—¿Qué cosas? —preguntó, su voz temblando apenas, mezcla de curiosidad y temor.

Lyra se acercó, sus pasos resonando apenas en la piedra.
—El Reflejo no es solo un mundo paralelo. Tiene reglas, guardianes y… traidores. Algunos aliados pueden cambiar de bando. Algunos secretos que parecen inocentes pueden destruirte si no los entiendes.

Seraphine colocó una mano en el hombro de Adrián, un gesto protector, casi maternal, pero cargado de tensión y complicidad.
—No todos los que encuentres aquí buscan hacer daño —dijo—. Pero no todos buscan ayudarte. Debes aprender a distinguirlos.

Adrián sintió un escalofrío. No era miedo al Reflejo: era miedo a no comprender la verdad detrás de cada gesto, cada mirada, cada palabra.
—Entonces… debo confiar, pero también desconfiar —murmuró.

Lyra asintió, y por un momento, su expresión se suavizó, mostrando humanidad detrás de su autoridad:
—Exacto. Pero no estás solo. Ni Seraphine ni yo dejaremos que te pierdas… si confías en nosotros.

Adrián se sorprendió por la sinceridad en sus palabras. Había una mezcla de advertencia y cuidado, y no pudo evitar sentir que el vínculo con Seraphine se fortalecía incluso entre secretos y advertencias.

—Hay… algo más —dijo Lyra, bajando la voz—. Algunos que parecen amigos podrían intentar manipularte. Incluso aquellos que confías pueden tener motivos ocultos. La línea entre aliado y enemigo es fina, y a veces incluso los guardianes se equivocan.

Adrián tragó saliva. La tensión se mezclaba con una extraña excitación: cada paso era peligroso, pero también era un aprendizaje emocional profundo. Cada palabra de Lyra parecía abrir puertas en su mente, enseñándole a leer intenciones y emociones, no solo acciones.

Seraphine se inclinó hacia él, apenas tocando su brazo:
—Lo importante es lo que sientes aquí —susurró—. Lo que tu corazón decide confiar. Eso es más fuerte que cualquier engaño del Reflejo.

El silencio se instaló un instante. Adrián comprendió que las alianzas no se forjaban solo con palabras, sino con gestos, decisiones y confianza compartida. Y mientras los tres avanzaban por los pasillos del Reflejo, él supo que cada elección que hiciera moldearía no solo su destino, sino también el de quienes lo rodeaban.

El mundo paralelo parecía latir con ellos, como si escuchara sus emociones y respondiera a cada pensamiento. Y en ese instante, Adrián comprendió algo fundamental: la fuerza del corazón y la lealtad nacen incluso entre la traición y el peligro, y que el romance con Seraphine se nutría de esta misma tensión silenciosa y compartida.



#406 en Fantasía
#84 en Magia

En el texto hay: fantasia, misterios, romance

Editado: 04.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.