Cuando los relojes dejan de latir

Capítulo 43 – Ecos de antiguas promesas

El Reflejo nunca había estado tan silencioso, y al mismo tiempo, nunca había hablado tanto. Cada calle, cada muro, cada farola líquida parecía susurrar recuerdos antiguos, ecos de promesas hechas y olvidadas por aquellos que alguna vez caminaron en esos rincones. Adrián y Seraphine avanzaban con cuidado, como si sus propios pasos pudieran despertar memorias dormidas, fragmentos de magia atrapados entre las paredes y los reflejos de la ciudad.

—Siento… que esto me conoce —murmuró Adrián, deteniéndose frente a un portal menor que parecía vibrar con energía propia—. Que sabe todo lo que hemos vivido.

Seraphine se acercó, apoyando suavemente su mano sobre la suya, transmitiéndole calma y confianza.
—Y quizás es así —respondió—. El Reflejo recuerda… y nos permite aprender de lo que ya pasó. Pero debemos escucharlo, no apresurarnos.

A medida que avanzaban, comenzaron a ver fragmentos de su pasado reflejados en las luces líquidas de la ciudad. Un recuerdo de la primera vez que se encontraron, otra de los sacrificios que cada uno había hecho, y luego las pequeñas victorias, los momentos de complicidad que habían tejido entre ellos una relación más profunda que cualquier hechizo o regla mágica. Cada recuerdo les hacía sonreír, suspirar y, sobre todo, valorar la fuerza de su vínculo.

Lyra y Eldric los acompañaban, mostrando signos de orgullo silencioso. Lyra señaló un rincón donde un portal antiguo había cobrado forma gracias a la confianza de Adrián y Seraphine.
—Miren —dijo—, no todas las promesas son palabras. Algunas son actos, silenciosos, que resuenan en el Reflejo y lo fortalecen.

Adrián miró a Seraphine y comprendió que cada acción que habían compartido, cada elección de valentía, había sido una promesa viva, latente y tangible en el aire mismo que respiraban.
—Nunca había pensado que algo tan delicado pudiera ser tan fuerte —murmuró, entre sorprendido y emocionado—. Nuestro amor… nuestra confianza… son como un puente entre mundos.

Seraphine le sonrió, un gesto que hablaba más que cualquier palabra.
—Y aunque aún queden sombras, mientras caminemos juntos, el puente nunca se romperá.

La ciudad reflejada respondió a sus emociones. Las luces danzaban, los charcos reflejaban escenas de armonía, y por un instante, el pasado, el presente y el futuro parecieron fusionarse. Se podía sentir el latido de las ciudades, de los mundos, y cómo sus propias emociones lo sincronizaban todo.

Eldric los interrumpió suavemente, señalando un área aún inexplorada:
—Estos ecos del pasado no solo muestran recuerdos, también advierten de desafíos que podrían regresar. La armonía no es permanente; requiere cuidado.

Adrián asintió, sintiendo el peso y la belleza de la responsabilidad.
—Entonces cada paso que demos, cada decisión… debe ser consciente. No podemos permitir que viejas sombras vuelvan a desestabilizar esto.

Lyra agregó con un guiño cómplice:
—Y mientras tengan confianza en ustedes mismos, en su amor y en la magia que los rodea, podrán enfrentar cualquier sombra que resurja.

Seraphine se apoyó en Adrián, y ambos contemplaron cómo el horizonte líquido del Reflejo se iluminaba con suaves destellos que parecían seguir el ritmo de sus corazones. Había calma, pero también una sensación de expectativa, como si la ciudad les dijera que nuevas aventuras y desafíos estaban por llegar, y que ellos estaban listos para enfrentarlos, juntos.

El capítulo termina con un silencio compartido, lleno de significado, donde el amor, la confianza y la magia del Reflejo se mezclan, dejando la puerta abierta para nuevas pruebas, más misterios y la consolidación de un romance que se fortalece a cada paso.



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En el texto hay: fantasia, misterios, romance

Editado: 04.01.2026

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