Cuando los relojes dejan de latir

Capítulo 44 – Sombras que aún respiran

Aunque la armonía parecía reinar, Adrián y Seraphine percibieron un sutil cambio en el aire del Reflejo. No era hostilidad directa, sino un susurro de advertencia, como si la ciudad misma respirara con cierta inquietud. Las sombras, que antes se desvanecían ante la luz de sus corazones, parecían moverse con autonomía, recordándoles que incluso en la paz hay secretos que no desaparecen del todo.

—¿Lo sientes? —preguntó Seraphine, tomando suavemente la mano de Adrián mientras caminaban por una calle que parecía vibrar con energía contenida—. Hay algo… que aún no duerme.

Adrián asintió, frunciendo ligeramente el ceño.
—Sí… es como si parte del Reflejo recordara errores antiguos. No son enemigos… todavía —susurró—, pero debemos estar atentos.

Lyra apareció a su lado, con expresión grave pero controlada.
—Estas sombras son ecos de decisiones pasadas —explicó—. Algunas criaturas reflejadas recuerdan antiguas injusticias, antiguos miedos. Pueden parecer inofensivas, pero si no se las entiende y respeta, podrían desestabilizar el equilibrio de nuevo.

Eldric añadió, con su voz profunda y firme:
—No necesitamos luchar contra ellas. Necesitamos comprenderlas. El Reflejo enseña, incluso cuando amenaza.

Mientras avanzaban, Adrián comenzó a notar formas que se mezclaban entre la luz y la oscuridad: figuras que parecían reflejar sus propias dudas, miedos y errores. No eran peligrosas en sí mismas, pero los hacían mirarse a sí mismos y evaluar sus acciones. Seraphine percibió lo mismo, y compartieron un instante de intimidad silenciosa, donde el contacto de sus manos transmitía confianza y fuerza mutua.

—Cada sombra… es una lección —murmuró Seraphine—. No podemos ignorarlas, ni temerles. Debemos caminar junto a ellas.

Adrián asintió, sintiendo cómo el Reflejo reaccionaba a sus emociones, adaptando luces y sombras para guiarlos. La magia no era solo hechizo; era responsabilidad y entendimiento, una danza constante de cuidado y respeto.

Un portal antiguo se abrió a su lado, mostrando una visión de sus aliados enfrentando conflictos menores, recordándoles que la armonía no solo dependía de ellos dos, sino del trabajo de todos. Lyra meditaba sobre decisiones pasadas, Eldric evaluaba la estabilidad de la magia, y los pequeños guardianes del Reflejo patrullaban con diligencia. Cada acción, por pequeña que pareciera, contribuía a mantener el equilibrio.

—Mira —dijo Seraphine, señalando un charco donde la luz y la sombra bailaban juntas—. Incluso lo oscuro puede ser hermoso cuando se acepta como parte del todo.

Adrián se inclinó, observando cómo los reflejos imitaban sus propios movimientos, creando un juego de luces que parecía seguir sus corazones y emociones.
—Y mientras caminemos juntos, podremos guiar estas sombras hacia la luz, en lugar de luchar contra ellas.

El capítulo termina con un momento de calma y esperanza, mientras Adrián y Seraphine continúan su exploración. Las sombras que aún respiran no son amenazas, sino maestras silenciosas que les recuerdan la fragilidad del equilibrio y la importancia de la confianza, la paciencia y el amor.

El Reflejo, siempre cambiante, parecía susurrarles secretos futuros, insinuando nuevos desafíos y aventuras, dejando el romance y la magia en un punto de tensión emocional perfecta, lista para desarrollarse en los capítulos siguientes.



#406 en Fantasía
#84 en Magia

En el texto hay: fantasia, misterios, romance

Editado: 04.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.