Cuando los relojes dejan de latir

Capítulo 49 – La verdad del guardián

El aire estaba cargado de un silencio expectante mientras Adrián y Seraphine se acercaban al templo del guardián, un edificio que parecía flotar entre la luz líquida y las sombras suaves del Reflejo. Cada paso hacia él resonaba como un latido profundo, recordándoles que estaban entrando en un espacio sagrado, donde la magia y la memoria de la ciudad coexistían.

—No sabía que algo así existiera —murmuró Seraphine, deteniéndose un instante para contemplar los relieves que parecían moverse al compás de su respiración.

—Ni yo… —respondió Adrián, tomando su mano y apretándola con suavidad—. Pero siento que este lugar guarda respuestas que necesitamos, no solo para nosotros, sino para todos los que dependen del equilibrio del Reflejo.

Lyra apareció detrás de ellos, con una mirada seria pero confiable.
—El guardián no revela secretos fácilmente —dijo—. Pero si ambos demuestran comprensión y sinceridad, la verdad se mostrará.

Eldric permanecía a un lado, observando con calma.
—La magia del Reflejo reconoce la intención —explicó—. La pureza de sus emociones, la confianza mutua, y la disposición a aprender abrirán el camino.

Al cruzar el umbral del templo, fueron recibidos por una figura alta y silenciosa, envuelta en luces que parecían vibrar al ritmo de su corazón. Sus ojos, profundos y serenos, los estudiaban sin prisa. Era el guardián del Reflejo, el protector de sus secretos y el puente entre lo que era visible y lo que estaba oculto.

—He esperado mucho —dijo el guardián con voz resonante, pero suave—. No cualquier viajero puede comprender la verdad que aquí se guarda.

Adrián dio un paso adelante, sintiendo el peso de la responsabilidad, pero también la confianza que Seraphine le transmitía.
—Estamos listos —afirmó—. Queremos aprender, no solo para nosotros, sino para proteger este mundo y el nuestro.

Seraphine apoyó suavemente su cabeza en el hombro de Adrián, como si ambos compartieran un latido común, una fuerza silenciosa que el guardián parecía percibir.

—El Reflejo tiene memoria —dijo la figura—. Cada emoción, cada decisión y cada acto de amor o de miedo queda registrado. Ustedes han recorrido caminos que muchos no entenderían, pero su vínculo ha fortalecido la ciudad y sus secretos.

El guardián extendió sus manos, y frente a ellos, las luces líquidas comenzaron a formar imágenes del pasado: momentos de dudas, gestos de valentía, decisiones difíciles y actos de cuidado silencioso. Cada escena reflejaba su crecimiento emocional y su amor en desarrollo, demostrando que la magia más poderosa era la que surgía de la conexión genuina y el respeto mutuo.

—El Reflejo responde a quienes saben escuchar —continuó el guardián—. Y la verdad que buscan no es solo información; es comprensión. Comprender que su amor, confianza y cooperación son la llave para mantener el equilibrio y superar cualquier sombra.

Adrián miró a Seraphine, sus ojos brillando con emoción contenida.
—Entonces… todo esto, cada desafío, cada prueba… nos ha preparado para esto. Para entender que lo que sentimos y cómo actuamos importa más que cualquier hechizo.

Seraphine le sonrió, apretando su mano:
—Sí… y mientras estemos juntos, podremos enfrentar cualquier verdad, cualquier oscuridad.

El capítulo cierra con una sensación de revelación y esperanza. El guardián no solo les mostró secretos, sino que les enseñó que la verdadera magia del Reflejo reside en el amor, la confianza y la intención de proteger. Adrián y Seraphine comprendieron que cada paso, cada elección, y cada latido compartido fortalecían no solo su vínculo, sino todo el equilibrio de los mundos conectados.



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En el texto hay: fantasia, misterios, romance

Editado: 04.01.2026

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