Cuando los relojes dejan de latir

Capítulo 50 – El eco de la luz

La luz líquida del Reflejo se extendía ante ellos como un océano inmóvil, y cada onda parecía responder a sus emociones. Adrián y Seraphine avanzaban despacio, conscientes de que cada paso tenía un efecto, cada gesto un eco que se extendía por toda la ciudad reflejada.

—Mira cómo se mueve —susurró Seraphine—. Como si supiera exactamente lo que sentimos.

Adrián asintió, apretando su mano suavemente.
—Sí… y cada latido parece amplificar esa sensación. Como si nuestra presencia aquí estuviera dejando huella.

Lyra los acompañaba, flotando ligeramente por encima del suelo.
—Este lugar —explicó— responde a la pureza de sus intenciones. Cada emoción sincera, cada acto de cuidado y confianza, deja un eco de luz que fortalece la armonía del Reflejo.

Eldric añadió, con voz grave:
—Y no solo aquí. Cada eco se extiende por los portales y caminos que conectan los mundos. Lo que hacen y sienten tiene consecuencias que van más allá de lo que pueden ver.

Al llegar a una plaza central, la luz líquida comenzó a concentrarse, formando figuras y patrones que contaban historias de viajeros anteriores. Algunas mostraban actos de valor, otras de error o arrepentimiento, pero todas reflejaban la fuerza de la intención y del vínculo emocional.

Adrián y Seraphine caminaron entre esas formas, sintiendo cómo cada imagen despertaba memorias propias y compartidas, revelando la profundidad de su conexión.
—Es increíble —murmuró Adrián—. No solo vemos nuestra historia… sino cómo nuestras decisiones afectan todo.

Seraphine lo miró, con una sonrisa que transmitía confianza y ternura.
—Y mientras avancemos juntos, cada eco será una guía, un recordatorio de que podemos enfrentar cualquier desafío.

En ese momento, un portal menor se abrió frente a ellos, mostrando una visión de futuros posibles. Algunos caminos brillaban con luz dorada, prometiendo esperanza; otros, con sombras suaves, recordando los riesgos que aún existían.
—Debemos elegir con cuidado —dijo Seraphine, tomando aire profundo—. No solo por nosotros, sino por todo lo que este mundo representa.

Adrián asintió, sintiendo el peso de la responsabilidad, pero también la fortaleza que surgía de la confianza mutua.
—Juntos podemos recorrer cualquier camino. Cada elección, cada gesto, cada latido… nos guía.

El capítulo cierra con una sensación de calma y determinación. El eco de la luz no solo mostraba el poder del Reflejo, sino la fuerza del vínculo entre Adrián y Seraphine. Comprendieron que su amor silencioso y la confianza compartida eran tan poderosos como cualquier magia, y que cada decisión que tomaran en adelante tendría un impacto duradero en los mundos conectados.



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En el texto hay: fantasia, misterios, romance

Editado: 04.01.2026

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