Cuando los relojes dejan de latir

Capítulo 51 – El puente suspendido

El Reflejo parecía contener la respiración mientras Adrián y Seraphine se acercaban a un puente suspendido sobre un río de luz líquida. Cada paso hacía que la estructura temblara levemente, reflejando la incertidumbre de sus propios corazones, pero también la determinación compartida que los mantenía juntos.

—No puedo creer que algo tan frágil pueda sostenernos —murmuró Seraphine, con los dedos entrelazados a los de Adrián, buscando seguridad en su contacto—. Y, sin embargo… siento que confío en él.

Adrián sonrió suavemente, apretando su mano.
—Ese es el reflejo de lo que sentimos. Mientras estemos juntos, cada paso será firme. Aunque el puente tiemble, nosotros no.

El aire estaba cargado de magia latente, y cada hilo de luz que surgía del río parecía reaccionar a sus emociones. La ciudad reflejada vibraba a su alrededor, mostrando fragmentos de pasados, futuros posibles y recuerdos de antiguos viajeros. Algunos ecos parecían advertencias; otros, promesas de esperanza y fortaleza.

—Este puente —dijo Eldric, apareciendo flotando a su lado— no es solo un camino físico. Es un reflejo de sus decisiones, de su confianza mutua y de su capacidad de enfrentarse al miedo. Cada paso hacia adelante exige honestidad, cooperación y coraje.

Lyra agregó:
—Y recuerden, cada sombra que aparece debajo no es necesariamente hostil. A veces solo refleja dudas y miedos internos. No se dejen engañar: su verdadera fuerza está en lo que sienten el uno por el otro y en cómo enfrentan juntos los desafíos.

Adrián miró a Seraphine, notando cómo la luz líquida del puente parecía intensificar el brillo de sus ojos.
—Entonces, caminemos despacio —dijo—. No importa cuánto tiemble el puente, mientras nos apoyemos, llegaremos al otro lado.

Seraphine asintió, y por un instante, el mundo alrededor desapareció. Solo existían sus manos entrelazadas, los latidos sincronizados de sus corazones y la confianza silenciosa que los mantenía firmes. Cada movimiento del puente parecía acompañar el ritmo de su vínculo, recordándoles que la verdadera fuerza no está en la magia del Reflejo, sino en la conexión entre ellos.

A medida que avanzaban, las sombras debajo del puente comenzaron a formar figuras del pasado, escenas de decisiones difíciles y de actos de amor que habían marcado sus caminos. Cada una parecía decirles: “Esto también forma parte de ustedes. Reconócelo, acéptalo y sigue adelante”.

—Mira —susurró Seraphine, señalando un eco que reflejaba un momento de su primer encuentro en el Reflejo—. Todo lo que hemos vivido nos ha traído aquí, a este instante.

—Sí —respondió Adrián—. Y cada paso que demos juntos fortalecerá este puente… y a nosotros mismos.

El capítulo cierra con una sensación de equilibrio frágil pero poderoso. Aunque el puente temblaba bajo sus pies, Adrián y Seraphine comprendieron que su vínculo, su amor silencioso y su confianza mutua eran más sólidos que cualquier obstáculo, y que cada paso los acercaba no solo al otro lado del puente, sino a un futuro donde el Reflejo y sus mundos podrían coexistir en armonía.



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En el texto hay: fantasia, misterios, romance

Editado: 04.01.2026

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