El cielo líquido del Reflejo reflejaba destellos de recuerdos antiguos, cada luz era un fragmento de vidas que habían caminado por esos mismos caminos. Adrián y Seraphine avanzaban por un corredor de cristal líquido que parecía flotar sobre el vacío, y con cada paso, fragmentos del pasado surgían ante ellos como ecos visuales.
—Todo esto… —murmuró Adrián—. Son vidas, recuerdos, decisiones… ¿cómo puede algo tan hermoso ser también tan abrumador?
Seraphine lo tomó del brazo, acercándose suavemente.
—Porque es real —respondió—. Cada luz y sombra es un recordatorio de que todo acto tiene consecuencias, y que nuestro amor y nuestras decisiones pueden dejar huella.
Lyra los siguió con cuidado, observando cómo los recuerdos interactuaban con los protagonistas.
—Algunas sombras pueden parecer amenazas —advirtió—, pero no son más que fragmentos de miedo o error. Aprender a enfrentarlas y comprenderlas es lo que fortalece la armonía.
Eldric añadió, con voz grave y tranquila:
—Y no olviden que la luz más intensa surge de reconocer las sombras. El Reflejo les enseña que el pasado no se puede cambiar, pero sí puede iluminar su presente.
Mientras avanzaban, Adrián vio una escena que lo hizo detenerse: un momento de su infancia, donde la duda y el miedo habían marcado una decisión importante. Sentía un nudo en la garganta, y la luz líquida a su alrededor parecía responder a su emoción, oscilando con delicadeza.
—No puedo… —susurró, con la voz cargada de vulnerabilidad.
Seraphine lo sostuvo con firmeza.
—Sí puedes. Mira lo que has logrado hasta ahora. Todo lo que eres hoy está aquí, en cada latido, en cada paso. No tienes que temer a tu pasado, Adrián. Está contigo, pero no te define.
A su lado, las sombras comenzaron a desvanecerse lentamente, dejando solo la luz que reflejaba su crecimiento y la fuerza de su vínculo emocional. Cada recuerdo difícil, cada miedo superado, reforzaba la confianza mutua y la sensación de que podían enfrentar cualquier desafío juntos.
—Lo entiendo ahora —dijo Adrián, con un suspiro profundo—. Todo esto, las pruebas, los laberintos, los portales… cada obstáculo nos ha preparado para ser quienes somos y para cuidar este mundo juntos.
Seraphine le sonrió, dejando que su mirada transmitiera todo el cariño, la confianza y el amor silencioso que compartían.
—Y mientras avancemos juntos, no habrá sombra demasiado grande ni luz demasiado cegadora que no podamos enfrentar.
Adrián y Seraphine miraban el horizonte líquido del Reflejo, donde la luz y la sombra se entrelazaban en un baile constante. Comprendieron que cada paso que daban, cada decisión que tomaban y cada gesto de amor fortalecía no solo su vínculo, sino la armonía de los mundos conectados, dejando abierta la posibilidad de nuevas pruebas, secretos y descubrimientos.
Editado: 04.01.2026