Cuando los relojes dejan de latir

Capítulo 56 – La encrucijada de las luces

El sendero líquido se dividía nuevamente, formando una encrucijada de luces que brillaban con intensidad cambiante. Cada ruta parecía prometer algo distinto: un brillo dorado hablaba de descubrimientos y esperanza, mientras una luz azul profunda sugería reflexión y secretos aún no revelados. Adrián y Seraphine se detuvieron, sintiendo que la ciudad misma les pedía atención y discernimiento.

—Cada luz… cada camino… —susurró Seraphine, mirando con concentración—. Es como si nos pidieran decidir no solo por nosotros, sino por todo lo que nos rodea.

Adrián entrelazó sus dedos con los de ella, transmitiendo confianza.
—Entonces elijamos juntos —dijo—. No hay prisa, pero cada paso importa, y debemos sentirlo con el corazón.

Lyra flotó por encima, señalando los reflejos que parecían responder a las emociones de los protagonistas.
—No se dejen llevar por el miedo ni por la urgencia —advirtió—. Cada luz tiene un propósito y cada sombra una lección. Observen, escuchen y elijan con claridad.

Eldric permanecía detrás, observando con su mirada grave.
—Las encrucijadas no solo prueban habilidad o coraje —comentó—. También miden confianza, empatía y la capacidad de enfrentar consecuencias juntos.

Adrián miró a Seraphine, y por un momento, el mundo líquido a su alrededor se detuvo en un silencio casi tangible.
—No importa qué camino tomemos —dijo—. Mientras avancemos juntos, podemos enfrentar lo que venga.

Seraphine le devolvió la mirada, una mezcla de ternura y determinación reflejada en sus ojos.
—Cada decisión será un reflejo de nosotros mismos. Y mientras nuestros corazones estén alineados, ningún obstáculo será demasiado grande.

Al avanzar, la luz líquida comenzó a formar figuras sutiles de viajeros antiguos, mostrando momentos de duda, coraje y amor. Cada escena parecía susurrar lecciones que solo podían ser entendidas si caminaban con atención y cuidado.

—Mira —murmuró Adrián, señalando un reflejo de una pareja que enfrentaba un laberinto similar al que ellos habían atravesado—. Todo lo que hicieron antes nos ha traído hasta este punto. Cada elección, cada gesto… todo importa.

Seraphine asintió lentamente.
—Y nosotros debemos elegir con cuidado, pero con fe en nosotros mismos y en lo que sentimos.

Mientras la encrucijada se extendía ante ellos, un resplandor creciente apareció en el horizonte líquido, como un faro que invitaba a avanzar sin miedo, recordándoles que cada elección no solo abriría un camino, sino que afectaría la armonía del Reflejo y la conexión entre los mundos.



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En el texto hay: fantasia, misterios, romance

Editado: 04.01.2026

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