Cuando los relojes dejan de latir

Capítulo 59 – El corazón del umbral

El umbral se abrió ante ellos como un suspiro de luz, un portal que no solo separaba mundos, sino que parecía responder a la intensidad de sus emociones. Adrián tomó la mano de Seraphine con firmeza, y al cruzarlo, ambos sintieron un estremecimiento que recorrió sus cuerpos y el suelo líquido a sus pies. La ciudad que los esperaba era como nada que hubieran visto antes: calles de adoquines reflejantes, edificios que flotaban entre niebla y luz, y farolas que emitían un brillo cálido, como si respiraran y los reconocieran.

—Es… hermoso —susurró Seraphine, casi temiendo romper el silencio—. Nunca imaginé que algo así pudiera existir.

Adrián la miró con ternura y le acarició suavemente la mejilla.
—Y sin embargo, estamos aquí —dijo—. Cada paso, cada miedo superado, nos trajo a este lugar. No es casualidad.

Lyra flotaba delante de ellos, iluminando con su aura los contornos de la ciudad.
—Han cruzado el corazón del umbral —explicó—. Este lugar responde a la fuerza de quienes lo atraviesan. Cada emoción sincera, cada gesto de confianza y amor, fortalece la magia de la ciudad.

A medida que avanzaban, comenzaron a percibir presencias antiguas, sombras etéreas que flotaban sobre las calles y los edificios, evaluando sin palabras su valor, su honestidad y la fuerza de su vínculo. No eran hostiles, sino observadoras, guardianes del equilibrio del Reflejo. Cada mirada intangible parecía penetrar en el alma, revelando temores, recuerdos y la pureza de su afecto.

—Siento que nos miran… y al mismo tiempo nos entienden —dijo Adrián, ajustando su paso al de Seraphine—. No nos juzgan, pero saben lo que somos capaces de dar.

Seraphine sonrió, sintiendo que cada latido de su corazón resonaba en armonía con el Reflejo.
—Es como si cada emoción nuestra tuviera peso y forma —susurró—. Cada sonrisa, cada gesto de cuidado… parece tejer la ciudad misma.

Un edificio frente a ellos comenzó a resplandecer con un brillo dorado, proyectando luces que dibujaban escenas de vidas pasadas y presentes: parejas enfrentando obstáculos, guardianes antiguos protegiendo secretos, y reflejos de decisiones valientes. La sensación de maravilla y respeto era tan intensa que ambos se detuvieron, tomados de la mano, absorbiendo cada detalle.

Lyra señaló un sendero de luz que se extendía hacia un horizonte desconocido.
—Ese camino los llevará hacia la primera prueba del corazón —dijo—. No es una prueba de fuerza, sino de valentía emocional y confianza mutua. Aquello que decidan y cómo actúen juntos determinará si podrán avanzar más profundamente en el Reflejo.

Eldric, en silencio, observaba cómo la pareja respiraba al unísono, notando que la conexión entre ellos había alcanzado un nivel que pocos logran antes de enfrentar pruebas tan delicadas.
—El umbral no solo mide valor —comentó finalmente—, sino la capacidad de amar y proteger lo que se tiene cerca del corazón. No importa cuán poderosos sean los desafíos, si su vínculo es sincero, serán capaces de sostener la armonía que aquí reside.

Mientras caminaban por el sendero iluminado, la ciudad parecía reconocer su presencia, inclinándose suavemente en las esquinas y reflejando luces que danzaban como si celebraran su llegada. Cada calle, cada edificio, cada reflejo líquido parecía contener la memoria de antiguos guardianes y susurros de lecciones olvidadas.

Adrián apretó la mano de Seraphine y susurró:
—Sea lo que sea lo que encontremos más adelante, lo enfrentaremos juntos.

Seraphine le devolvió la mirada con un brillo sereno y seguro:
—Sí… juntos. Siempre juntos.



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En el texto hay: fantasia, misterios, romance

Editado: 04.01.2026

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